Blog #MovingOnline

El blog #MovingOnline es el lugar donde publicamos nuevos recursos y nuevo contenido en forma de recomendaciones y guías que les ayudarán a transformar sus clases presenciales a virtuales y de calidad. Publicaremos aquí varias veces a la semana con guías, resúmenes, consejos y recursos externos que les apoyarán a Uds. y a sus instituciones y organizaciones hacia la continuidad de la formación. Si quiere dejar su opinión, asegúrese de comentar y compartir los posts con sus colegas.

        
 

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  • Repensando la transmisión de saberes post-pandemia: ¿año perdido…o año ganado?
  • Imagen de Miriam Campos Barrena Miriam Campos Barrena viernes, 11 de septiembre de 2020, 05:28
  • ¡Hola! Mi nombre es Paola Llinás, soy argentina, politóloga y magister en educación. Fui docente en los distintos niveles educativos, y de escuela secundaria durante la pandemia. En los últimos años me he dedicado a la enseñanza virtual, y durante este año tuve el placer de ser tutora de distintos cursos que integran la propuesta #Movingonline ofrecida por INDES-BID para colaborar en la forzada migración de la enseñanza presencial a la virtual.

     

     

    Diferentes entradas en este blog nos invitan a pensar sobre el futuro de la educación en el post-confinamiento, realidad ya inminente en algunos lugares del mundo. Me sumo al diálogo abierto sobre esta cuestión, que nos interesa a todos los que de uno u otro modo estamos vinculados a la educación de las jóvenes generaciones.

    “Esta dinámica de aprender con otros, de hacer lugar a los saberes que otros portan y traen al encuentro pedagógico fue uno de los “saldos positivos” del pasaje forzoso a la virtualidad, que puede ser continuado en el la “nueva normalidad” educativa.”

    ¿Cómo será la vuelta a las aulas, el día después? ¿Qué continuará siendo tal cómo lo conocíamos? ¿Qué variaciones aparecerán? ¿Qué innovaciones surgidas en el período de confinamiento traspasarán el entorno virtual para entrar a las aulas de concreto? ¿Cuánto tiempo persistirán esas transformaciones? ¿Cómo dialogarán y se hibridarán las novedades con las tradiciones?

    Sobre estos grandes interrogantes, distintas voces han propuesto variadas respuestas y realizado valiosísimos aportes. Mi intervención busca sumar algunas preguntas -y ensayar algunas líneas de reflexión- en clave de la transmisión del conocimiento en las instituciones educativas. El recorrido que propongo se centra más en escuelas de nivel primario y secundario, aunque no excluye a los demás niveles. Sí excluye a las escuelas que no tuvieron clases virtuales, ya que esto último constituiría una reflexión aparte, que queda abierta para quien quiera retomarla. 

    En el contexto actual, que comienza a delinear un regreso a las aulas luego de un pasaje intempestivo y forzoso a la modalidad educativa virtual, los invito a pensar juntos en torno de la transmisión de saberes: estos meses de trabajo virtual, ¿plantearon cambios? ¿cómo se harán presentes en las aulas? ¿cómo se reconfigurará la transmisión en la “nueva normalidad”? ¿qué características asumirá el rol docente? ¿y el del alumno? ¿cómo se verá afectado el vínculo pedagógico? ¿qué implicancias tendrá para las estrategias de enseñanza? ¿y para el proceso de aprendizaje?

    Antes del COVID 19, la modalidad educativa presencial (fundamentalmente, en la escuela primaria y secundaria) se asentaba sobre un formato histórico tradicional donde existía un determinado currículum o conjunto de saberes predeterminados, jerarquizados y socialmente valiosos a ser transmitidos por los docentes a los estudiantes de modo secuenciado y progresivo. Los docentes, portadores de esos saberes, eran los encargados de enseñar a sus alumnos esos contenidos y habilidades definidos como necesarios para insertarse socialmente y formarse como ciudadanos. El docente basaba su autoridad en ser portador de esos saberes definidos y tenía como tarea pedagógica transmitirlos a los alumnos, que acudían a su encuentro para aprender. Este formato escolar también suponía agrupamientos de alumnos graduados, evaluaciones de verificación de conocimientos adquiridos, una cierta disposición espacial del aula con el docente al frente y una compartimentación del tiempo de clase, tareas y aprendizaje.

    Si bien ya antes del confinamiento el formato histórico educativo tradicional venía siendo discutido y renovado por pedagogías alternativas, innovadoras y más inclusivas, lo cierto es que el pasaje masivo a la educación en línea producto de la pandemia impuso ciertas dinámicas de trabajo que interpelan a ese modelo o, al menos, ponen en discusión algunos de sus presupuestos.

    En primer lugar, nuestro rol docente como portador “absoluto” del saber en el aula (y nuestra autoridad derivada de ello) fue puesta en cuestión en el mismo momento en el que tuvimos que pararnos- por primera vez, para una amplia mayoría- “al frente” de una clase virtual. Ese debut con las nuevas herramientas tecnológicas para dar clases virtuales (ya sea por Zoom, Meet o alguna otra que hayamos utilizado) nos puso en un solo movimiento en un pie de igualdad –en ese aspecto- con nuestros estudiantes. Es más, me animo a afirmar que en muchos casos expuso a la vista de todos nuestros alumnos nuestra posición de principiantes. Y, a su vez, también demostró que ellos, haciendo gala del título de “nativos digitales”, tenían más claro cómo navegar en esos mares. Esta modificación en la asimetría, distancia y jerarquía en el vínculo entre docentes y alumnos plantea una diferencia significativa con lo anterior, abriendo múltiples posibilidades. Una de ellas es el acortamiento de la distancia en el vínculo, donde los docentes reconocemos que podemos no saber sobre algunas cuestiones, que podemos aprender sobre ellas, que nuestros alumnos pueden saber más que nosotros, que podemos aprender colaborativamente con ellos. Una de ellas es el acortamiento de la distancia en el vínculo, donde los docentes reconocemos que podemos no saber sobre algunas cuestiones, que podemos aprender sobre ellas, que nuestros alumnos pueden saber más que nosotros, que podemos aprender colaborativamente con ellos. Esta dinámica de aprender con otros, de hacer lugar a los saberes que otros portan y traen al encuentro pedagógico fue uno de los “saldos positivos” del pasaje forzoso a la virtualidad, que puede ser continuado en el la “nueva normalidad” educativa.

     
    Esta impronta innovadora, creativa, tecnológica, colaborativa con otros colegas y más cercana a nuestros estudiantes, de búsqueda y de aprendizaje, y de reflexión sobre nuestra propia práctica, constituye una “vuelta de tuerca” al espíritu docente tradicional en contexto de las transformaciones que se impusieron con la pandemia, y que podrían sostenerse en las aulas presenciales.”

    A su vez, con el transcurso de los meses fuimos buscando alternativas para formarnos y capacitarnos en la enseñanza en línea, y ensayando propuestas para renovar aquello que veníamos haciendo –hacía años, para muchos- en las clases presenciales. Esto fue una oportunidad doble. Por un lado, para dejar de vernos como “analfabetos tecnológicos” y probarnos que la tecnología puede entrar a nuestras clases, no es prerrogativa de las nuevas generaciones, y es un desafío con el que podemos lidiar. Hoy, se evidencia en conversaciones de maestros, que la gran mayoría podemos considerarnos “profes techis”, buscando y ensayando nuevas herramientas para enseñar, mostrar, ejercitar, evaluar. Esa impronta innovadora, creativa, tecnológica, colaborativa con otros colegas y más cercana a nuestros estudiantes, de búsqueda y de aprendizaje, y de reflexión sobre nuestra propia práctica, constituye una “vuelta de tuerca” al espíritu docente tradicional en contexto de las transformaciones que se impusieron con la pandemia, y que podrían sostenerse en las aulas presenciales. 

    Por otra parte, también el cambio de escenario nos impuso la necesidad y oportunidad de revisar aquello que veníamos enseñando y cómo lo estábamos haciendo. En este sentido, revisamos obligadamente los contenidos, priorizamos y reconsideramos su relevancia y centralidad, cuando el marco institucional lo permitió. Asimismo, rediseñamos estrategias que se acomodaran a este nuevo formato virtual y nos animamos a propuestas colaborativas y, en muchos casos, nos dio la oportunidad de poner al alumno en el centro del proceso. También, fue posible pensar la clase virtual como un momento de encuentro sincrónico, conectado y diseñado en el marco de una propuesta pedagógica que contempla actividades asíncronas preparatorias de los mismos a cargo de los estudiantes. Estos elementos claramente proponen una renovación de los modos de trasmisión y de los saberes a pasar/construir/compartir, que podrían continuarse en lo presencial. 

    Por último, unas breves palabras sobre el rol del alumno, que ameritaría un posteo aparte. Dejo sólo unas ideas menos procesadas, “puntas” para que reflexionemos juntos. Para los estudiantes también fue un cambio abrupto. No por ser “nativos digitales” la adaptación al escenario educativo virtual fue más sencilla. Se generaron nuevos modos de comunicación, de visibilización, de participación. Debieron aprender a verse a sí mismos en las pantallas, a sus compañeros y docentes, debieron aprender a organizarse, a gestionar su tiempo. Y también, tuvieron que aprender las nuevas normas de disciplina virtual y desplegaron nuevas transgresiones, se ocultaron detrás de las cámaras apagadas, hicieron memes para reírse de los fallidos de los docentes. Muchos, luego,  comprendieron, empatizaron e hicieron campañas para apoyarlos (#YoRespetoAMiMaestro/a, por ejemplo). Finalmente, extrañaron profundamente a sus amigos, el encuentro con ellos, a sus escuelas. Creo que hay mucha tela para cortar aquí sobre cómo impactará todo esto en la “nueva normalidad” educativa, que aún está por ver qué formas asume. Pero lo que es seguro es que afectará el vínculo entre ellos, con sus docentes, así como también el modo en que se posicionarán como alumnos y, entonces, la transmisión.

    Dejo planteadas estas cuestiones, acerca de los cambios y variaciones en el rol del docente, del alumno, en los saberes, las estrategias pedagógicas, la transmisión y en el formato escolar tradicional, después de la experiencia de educación virtual. Quedan a disposición de quién las quiera retomar, discutir, repensar.

    Creo que el gran valor de este tiempo que estamos transitando reside en la posibilidad que tenemos de reflexionar y repensar sobre las transformaciones que hemos tenido que atravesar en el ámbito educativo y, al mismo tiempo, la posibilidad que se ha abierto para recrearnos. 

    ¡Las/os saludo y leo!


  • Perfiles #Movingonline: #1 Giovanni Bustillo
  • Imagen de Cristina Alvarez Martinez Cristina Alvarez Martinez viernes, 31 de julio de 2020, 12:27
  • Entre los cientos de usuarios que entran cada día en nuestro Hub, quisimos saber cuál es el perfil o perfiles de las personas que hacen que este espacio esté vivo. Por ello, decidimos comenzar una serie de entradas de blog, en las que compartamos historias y vivencias de nuestros usuarios.

    Para iniciar la serie, nos pareció que el candidato más adecuado fuera uno de los primeros exploradores en #Movingonline. Y es por eso que hoy, queremos contarte la historia de Giovanni Bustillo, uno de nuestros colaboradores más activos en el foro de debate con el que quizá hasta hayas intercambiado alguna impresión ya.


    Giovanni Bustillo


    Giovianni es técnico en informática, y aunque su actividad laboral ha estado relacionada con dicho campo, de alguna manera u otra siempre ha estado vinculado con la formación. Durante su primera etapa laboral, cuando comenzó a gestionar equipos de personal técnico, tuvo también que ocuparse de la capacitación de estos, enseñándoles el uso de nuevos equipos. Sin embargo, no fue hasta 2010, cuando tuvo la oportunidad de dar clases en una institución privada de informática, durante 6 años, en los que nuestro protagonista fue formándose en el arte de enseñar, y siempre de la mano de la tecnología. En ese periodo, Giovanni comenzó a investigar sobre la formación virtual, sobre metodologías y variedad de LMS, más punteros en Europa y Latinoamérica y llegó a colaborar en un proyecto para la prueba PAES en Moodle, con casi 800 alumnos y alumnas de entre 6 y 11 años.

    En los últimos cuatro años ha cambiado su público objetivo pasando a la capacitación de adultos. Así mismo, su propia formación ha tomado un camino paralelo y se ha adentrado más el diseño instruccional. Sin embargo, Giovanni no ha perdido nunca su ansia de conocimiento, y de manera continua y autodidacta, busca nuevas tendencias y herramientas que sirvan para apoyar la educación en El Salvador, su país. Giovanni cree firmemente que la educación es la herramienta fundamental para que los países de la región con más dificultades puedan tener un futuro donde se reduzcan las desigualdades, se creen comunidades sostenibles y haya paz, justicia e instituciones sólidas.

    La relación de Giovanni con #Movingonline fue prácticamente desde el nacimiento de nuestro Hub, el 17 de marzo de 2020. Entra con asiduidad, cada dos o tres días y revisa los foros, aporta todo lo que esté su mano y revisa y estudia nuevos recursos. Su actividad es tan viva, que ha estrechado lazos de amistad con algunos usuarios. Giovanni considera que la comunidad #Movingonline perdurará en el futuro a modo de espacio colaborativo y de constante aprendizaje   para todas aquellas personas que se adentran en la formación en línea de una u otra manera.

    Y hasta aquí la vivencia de Giovanni Bustillo. Si te ha gustado y quieres contarnos la tuya, escríbenos a BID-INDES y nos pondremos en contacto contigo.

    Todo el equipo que trabajamos para que #Movingonline funcione cada día queremos agradecer de manera especial a Giovanni su dedicada y continua actividad y su participación en este blog.



  • Esto va de cine
  • Imagen de Miriam Campos Barrena Miriam Campos Barrena lunes, 22 de junio de 2020, 10:19
  • Esto va de cine.

    Esta semana traemos una experiencia docente muy especial. Nuestra invitada es Irene Bonilla, profesora de montaje cinematográfico y narrativa audiovisual en TAI Escuela Universitaria de Artes. Irene ha estado dando clases presenciales sobre cine, narrativa y montaje a distintos grados desde hace más de 5 años, pero como muchos de nosotros, este 2020, ha tenido que adaptarse al cambio y dar todas sus asignaturas en formato 100% virtual.

                                                                                        

    Os traemos los puntos más interesantes y trucos de su experiencia de la mano de cuatro clásicos de cine que hemos recopilado tras una muy divertida charla con ella en la que Irene fue capaz de transmitirnos toda su pasión por el séptimo arte durante una videollamada. No es de extrañar que sus clases sigan siendo un éxito. Así que prepara tus palomitas de maíz (o poropó, pochoclo, cabritas de maíz, canchita, canguil, cotufas, pipoca…), acomódate en tu asiento, apaga las luces de la sala y disfruta de lo que viene a continuación:

    Cinema Paradiso (1988)

    Tengamos en cuenta primero el contexto pre-COVID-19 de las clases de Irene. Irene enseñaba post producción En aulas multimedia con 21 ordenadores en las que compaginaba parte práctica sobre el uso del software de montaje (Adobe Premiere) y la parte artística de la asignatura, que de manera imprescindible se apoya en muchos visionados de todo tipo de películas, anuncios, cortos, documentales… Esta asignatura debe su éxito a que todo el contenido teórico está sostenido sobre ejemplos audiovisuales. Entonces, así como Giuseppe Tornatore en Cinema Paradiso es capaz de emocionar a Totò (protagonista de la película) y hacer volar su imaginación hacia los lugares más inesperados con el visionado de cada película, Irene,  en las clases que han sido 100% virtuales, ha hecho lo mismo con sus alumnos, valiéndose de la web watch2gether como herramienta para mostrar ejemplos visuales sincronizando el visionado desde su computador.

    La ventana indiscreta (1954)

    En este clásico de Hitchcock, el protagonista (James Stewart) es un fotógrafo encerrado en casa con una pierna rota, que pasa las horas observando a sus vecinos desde la distancia que le proporciona el teleobjetivo de su cámara.

    Irene ha podido observar de la misma manera, desde la distancia de su hogar,  pero con mucha atención, cómo sus alumnos y alumnas desarrollaban un tipo de comportamiento diferente a través de sus ordenadores. Irene destaca que el bloqueo que quizá podían tener al hablar en público, responder o hacer preguntas en el aula presencial, ha desaparecido mayoritariamente, convirtiendo las clases virtuales en foros síncronos mucho más dinámicos donde todo el grupo ha tenido una participación muy activa. También nos comenta que esto ha podido deberse a que sus alumnos parten de una sensibilidad bastante especial hacia las artes y el  estar escondidos detrás de una pantalla les ha hecho sentirse más protegidos, permitido reflexionar de una manera más íntima y expresar de viva voz, ideas, pensamientos, cuestiones y respuestas que de otra manera no se habrían atrevido.

    El graduado (1967)

    Para la asignatura de montaje cinematográfico, la evaluación del aprendizaje de los alumnos y alumnas se realiza por medio de un examen teórico, pero basado en una parte práctica. Con el material previamente grabado en la asignatura de rodaje se hace el montaje de dichas piezas. Este año, debido a la COVID-19, los alumnos no han podido contar con el material rodado por sus compañeros de las otras especialidades del área de cine.. Pero los alumnos de montaje han sido creativos para adaptarse a las circunstancias y han utilizado material de otros cursos para confeccionar sus creaciones de fin de curso. No obstante, y como los alumnos de otras disciplinas no han tenido tanta flexibilidad, las clases pendientes de rodaje se harán en septiembre de 2020 y los alumnos de Irene contarán la posibilidad de practicar dos veces las lecciones aprendidas sobre montaje, llegando a “doble” graduarse en su asignatura. Solo esperemos que los alumnos de Irene que terminen su grado tengan un verano menos ajetreado que el protagonista de esta cinta (Dustin Hoffman) el cual vuelve a casa después de terminar sus estudios universitarios y se ve involucrado en un triángulo amoroso convulso. 

     El bueno, el feo y el malo (1966):

    En este clásico del Spaghetti Western, Sergio Leone narra la historia de tres cazarrecompensas muy distintos entre sí que consiguen encontrar el botín que buscan, gracias a su capacidad de irse adaptando a lo que les va pasando y a la colaboración que consiguen tener. Veamos a continuación qué hubo de malo, de feo y de bueno en la experiencia de Irene:

    LO MALO: aunque en líneas generales Irene está muy satisfecha con la experiencia nos señala que ha habido cuestiones personales de los alumnos que han dificultado el camino, como algunos que no contaban con ordenadores personales, problemas familiares por el Corona Virus o aquellos que no pudieron volver a sus países y han estado 3 meses aislados en Madrid.

    LO FEO: en los primeros días de confinamiento, cuando todas la instituciones educativas todavía estaban planeando cómo hacer frente a la nueva situación sin tener en absoluto claro la temporalidad de la misma, TAI Escuela Universitaria de Artes decidió virtualizar al 100% sus clases (no nos olvidemos que disciplinas que allí se imparten requieren de mucha presencialidad). En aquel momento, Irene se encontró con alumnos completamente reticentes al formato online y que exigían clases presenciales. Desde la dirección del centro se les planteó un periodo de prueba para testear que tanto alumnado, como equipo docente así como el formato de las nuevas clases iba funcionando. Al final, como afirma Irene “aunque nos pusieron a prueba todo salió de maravilla”.

    LO BUENO: se ha aprovechado la situación de la COVID-19 como temática para que los alumnos pudieran seguir trabajando su creatividad y la universidad ha lanzado un concurso de creaciones de algunas disciplinas (fotografía, música, interpretación, cine/audiovisual, digital arts y bellas artes), en tiempos de confinamiento llamado Entre paredes. Esta iniciativa ha motivado a los alumnos que estaban recluidos en sus casas a implementar los conocimientos adquiridos y participar en este concurso.

    Tras este repaso por la experiencia Irene y los cuatro clásicos de cine que si no conocíais os recomendamos su visionado, nos gustaría terminar con una de las lecciones de Irene y es que aunque el 100% de la virtualización de las clases es imposible para determinadas disciplinas con cuestiones técnicas que es inviable sostener en la distancia, Irene junto con el equipo de TAI ha sabido adaptarse a la situación de emergencia para poder seguir adelante con el curso, porque al final la imaginación, las ganas de trabajar y la pasión por lo que uno hace han superado todos los baches que se han ido encontrando en el camino, como los héroes de esas películas que nos gustan tanto.

     

                                                                THE END

     


  • De la formación presencial a la formación virtual: una ventana de oportunidad
  • Imagen de Miriam Campos Barrena Miriam Campos Barrena viernes, 12 de junio de 2020, 08:11
  • Tras las reflexiones de la Prof. Dr. Karem Sánchez de Roldán (doctora en Estudios del Desarrollo. Socióloga. Profesora Titular de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle. Cali, Colombia) de hace un par de semanas sobre lo urgente y lo importante de la enseñanza remota en tiempos de pandemia que pueden leer aquí, hoy les traemos otra interesante entrada sobre la ventana de oportunidad en el paso de la formación presencial a virtual que vivimos. 

    Desde el equipo del Hub #Movingonline esperamos que disfruten de su lectura.

    "Soy profesora en una universidad pública colombiana. Mis colegas, docentes universitarios y también los que se desempeñan en instituciones de educación básica y secundaria, nos aproximamos al cierre de los periodos académicos de este primer semestre del 2020, el año del COVID-19. Es hora de que empecemos a establecer el balance de estos meses e intentar proyectarnos al futuro en el corto, mediano y largo plazo. Entre las múltiples preguntas que nos asaltan se destacan las siguientes: ¿Cómo se realizarán los procesos de enseñanza-aprendizaje en el próximo termino académico, semestre, año? ¿Cuáles han sido los principales desafíos que como docentes hemos enfrentado? ¿Cómo y hasta qué punto los hemos podido resolver? ¿Cuáles han sido las respuestas provisionales que hemos ofrecido a nuestros estudiantes de cara a las nuevas circunstancias? ¿Qué resultados hemos obtenido y qué balances podemos hacer?

    En últimas, luego de esta experiencia ¿qué podemos esperar y planear para el futuro en el ámbito docente? Cualesquiera que sean las respuestas, ellas involucran, en mayor o menor medida, la consideración del papel que la educación remota está llamada a desempeñar.

     

    En virtud de cuarentenas y confinamientos obligatorios impuestos como medidas preventivas desde que se avizorara el inicio de la pandemia en nuestros países, quienes nos desempeñamos como docentes tuvimos que dar un paso forzoso: transitar de la acostumbrada docencia presencial a formas no presenciales mediadas por tecnología de la información y la comunicación. (TICs). En el proceso, términos como docencia presencial asistida por TICs, clases on-line, educación a distancia, educación virtual, o de manera más general, enseñanza remota se revelan imperativos y son ya muy familiares en nuestro --hasta no hace mucho, tranquilo quehacer. Y ello ha sucedido no sin consecuencias. Para muchos de mis colegas docentes, para nuestros estudiantes e inclusive para las mismas instituciones educativas, este cambio abrupto y no planificado ha significado una especie de salto al abismo.

     

    Si bien las universidades y los colegios en años recientes han promovido el uso de TICs en sus aulas de clase y algunas incluso tienen áreas especializadas para el apoyo a la docencia mediadas por la tecnología, los esfuerzos en esta dirección se han encontrado con respuestas dispares por parte de los cuerpos docentes.  De un lado, los entusiastas por la integración de todos estos recursos tecnológicos (cuando se tiene acceso a ellos) al proceso de enseñanza aprendizaje, son los que atienden juiciosamente llamados e invitaciones a participar en cursos y talleres de capacitación. Hasta ahora, tal vez los menos. De otro lado, quienes miran estas nuevas posibilidades para sus quehaceres docentes con cierta indiferencia cuando no desdén o rechazo. Al parecer, los más. Y ente los dos extremos una gran variedad de acciones y reacciones.

     

    En el despliegue de esta amplia gama de respuestas creo que han incidido varios factores. Quiero destacar los siguientes, algunos objetivos, otros de orden subjetivo. Entre los primeros se encuentra la disponibilidad real de equipos de computación y programas (hardware y software) tanto para docentes como estudiantes; el acceso a un servicio de internet de buena calidad y confiable; los recursos financieros de las instituciones educativas para poner a disposición de educadores y educandos la infraestructura necesaria, entre muchos otros. En cierta manera estos son factores que admiten intervenciones claras y precisas y dependen en buena parte de recursos financieros.  De más complejo tratamiento me parecen otros factores de orden subjetivo y cultural: la disposición al cambio, la capacidad de adaptación y la actitud positiva y propositiva --o no—para acercarse a estos nuevos (aunque no tanto) recursos e integrarlos en los procesos educativos. Por supuesto, no faltará quien diga que apropiarse de las TICs y sus medios y formas es un tema generacional, sin embargo, la evidencia que debilita este argumento crece día a día.

     

    El debate sobre el uso de los medios virtuales en la educación hasta antes del COVID-19 podía darse el lujo de ir a su propio ritmo o al de los actores involucrados --profesores estudiantes e instituciones educativas, sin mayores afanes e incidencias excepto la de una percepción de subutilización de los equipos y recursos existentes, o la de su carencia.  Sin embargo, las condiciones de bioseguridad impuestas por la pandemia, entre ellas el distanciamiento social han hecho que las prácticas docentes no presenciales asuman un valor y una centralidad estratégica al proceso de enseñanza-aprendizaje para la que no todos los actores del sistema educativo están preparados.  La introducción de prácticas docentes basadas en TICs y en entornos virtuales de aprendizaje son ahora un imperativo pues constituyen la única salida para continuar los procesos de formación en los distintos niveles de educación.

     

    A medida que el tiempo sigue su curso, escucho las voces de entusiastas y detractores de la educación on-line con mayor fuerza. El interrogante ¿on-line o no online? será tema de candentes debates. Ya lo percibo en mi entorno. No obstante, mientras el rumbo del quehacer social e individual en el ámbito educativo esté determinado por la evolución del COVID-19 veo en la educación en línea una ventana de oportunidad y como todas las oportunidades me propongo asumirla, trabajarla y evaluarla. Empezaré por entender mejor los desafíos que mis estudiantes y yo hemos enfrentado de manera apresurada en esta transición forzosa y no deseada. Por ejemplo, encontrar la mejor combinación entre lo síncrono y lo asíncrono, uno de los aspectos en donde su ubican las quejas y lamentos de estudiantes y profesores.

     

    Creo que una mayor comprensión de los aciertos y desaciertos de los meses pasados es un camino razonable para encontrar respuestas y alternativas –la que denomino como la ventana de oportunidad-- ante las múltiples preguntas que como docentes hoy nos planteamos. Es también una forma de romper el esquema del traslado automático de lo presencial a lo virtual, para lograr reconocer y llevar a la práctica las lógicas de uso, estrategias y metodologías pedagógicas propias de los entornos virtuales de aprendizaje, campo en el que tendremos que adentrarnos. Sea entonces ésta una invitación a incursionar, explorar y profundizar juntos las múltiples aristas de forma y contenido de la educación en entornos virtuales de aprendizaje. Como decía el sabio, el camino se inicia con el primer paso, #movingonline del BID nos ofrece mapa y la brújula." 


  • Cuarto de primaria aprendiendo a través de WhatsApp
  • Este es un lugar que puede visitar cuando venga a Bucaramanga, se llama Panachi Sandra Vega Carrero martes, 2 de junio de 2020, 10:17
  • Barrancabermeja es una ciudad de Colombia, ubicada a orillas del río Magdalena, y hace parte del departamento de Santander. Es conocida por ser la sede de la refinería de petróleo más grande del país y es la ciudad más grande en la región del Magdalena Medio.

    Es una ciudad próspera y con una de las mejores economías del país. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos que ha hecho el gobierno por romper la brecha de acceso al mundo digital y al internet con subsidios a estratos 1 y 21, todavía falta mucho por hacer. COVID-19 ha hecho más evidente la falta de cobertura y acceso al internet en los sectores más vulnerables de la región. Los cambios actuales en la dinámica social y económica, evidenció una repentina demanda en el uso de herramientas tecnológicas y de la web para mantener el distanciamiento social. Situación que ha afectado en gran manera a estudiantes pertenecientes a colegios públicos de estratos 1 y 2.


    Priscila Nájera, docente de una institución pública de la ciudad, ha aceptado nuestra invitación para contarnos su experiencia en este proceso de transición y qué estrategias ha utilizado durante este cambio emergente. Ella es la maestra principal del grado cuarto, y tiene a su cargo 32 estudiantes cuyas edades oscilan entre los 9  y 12 años.

    INDES: Transformando enigmas y los procesos de aprendizaje ¿Qué tan preparados los tomó esta situación?

    Priscila: No estábamos preparados, nadie en el mundo estaba preparado para este tipo de situaciones. Mucho menos nosotros. Ha sido un tiempo difícil, de bastante necesidad de nosotros como maestros. Hemos tenido que reinventarnos y transformar nuestra labor para poder asumir el reto. Porque así es como lo hemos visto, como un reto, esto ha sido algo nuevo para todos.

    Y no solo para nosotros como docentes, sino también para los niños. Para ellos es raro ver a su profesora en una pantalla. Sin poder darles un abrazo de bienvenida, ni nada de esas cosas. Sino hablarles, a través de WhatsApp. Que es el medio que yo estoy utilizando para nuestras clases.

    INDES: Contextualízanos un poco sobre eso ¿qué estrategias estás utilizando?, ¿cómo fue la evolución?  y ¿cuáles han sido los desafíos más grandes que has enfrentado?

    Priscila: Antes de comenzar, cuando nos enteramos de esta situación enviamos a los estudiantes a casa, les adelantaron las vacaciones, y nosotros como docentes estuvimos trabajando de forma institucional, preparando guías, preparando talleres y material para todo lo que se venía.

    Sin embargo, cuando uno está expuesto a la situación, es cuando uno se da cuenta que todo ese material y guías que preparamos, realmente no son acorde, y no se acoplan a la situación en la que estamos viviendo.

    Es en el momento en que comenzamos a tener los encuentros con los estudiantes, cuando decimos “arrancamos”, ahí es cuando empezamos a ver algunas dificultades.

    En mi caso, lo primero que hice fue hacer un censo, para poder conocer con qué recursos contaban mis estudiantes.

    Yo como estudié nuevas tecnologías, estaba súper contenta porque iba a poner en práctica todo lo que había estudiado, todos los programas, recursos y materiales, así que comencé a desempolvar, revisar y aplicar.

    Pero luego del censo, y al ver la realidad en la que estaban mis estudiantes, me sorprendí. Encontré que, en la mayoría de los casos, mis estudiantes no tenían computadores, ni internet.

    La mayoría contaban con WhatsApp, pero algunos de ellos no tenían plan de datos, si no utilizaban recargas, y solamente podían recargar el celular con tanto dinero para que en la semana pudieran tener las actividades, es decir, tenían celulares que no tienen conectividad todo el tiempo. Por lo tanto, fue muy complicado. También encontré casos de padres de familia que contaban con celular donde solo funcionaba para hacer o recibir llamadas.

    Entonces me tocó tomar estrategias para las diferentes poblaciones que se me presentaron, de esa manera comencé a trabajar. ¿Cómo lo hice? Buenos pues, las guías que había hecho súper lindas, con enlaces invitándolos a visitar plataformas y páginas webs para reforzar conocimiento, no me sirvieron, me tocó convertir muchas de esas en imágenes y dosificar el trabajo, para no asustar a los estudiantes.

    De tal forma que ellos no digan uy que montón de información de texto, o que montón de cosas que tengo que hacer. Por lo contrario, tuve que establecer metas diarias para poder llegar mejor a los chicos. Y con aquellos que no tienen WhatsApp, me toca comunicarme con ellos través de llamadas telefónicas los lunes. Obviamente, perseguimos el mismo objetivo, pero las actividades si son completamente diferente. Vale la pena aclarar que todos los chicos cuentan con cartillas que nos han ayudado a avanzar.

    INDES: Háblanos sobre el manejo por metas semanales. En ese caso ¿qué reestructuración curricular tuvieron que hacer?

    Priscila: Decidimos trabajar las cuatro áreas básicas, matemáticas, español, sociales y ciencias naturales. Sin dejar a un lado las áreas de artística, ética, religión, informática e inglés que son sumamente importantes, lo que tratamos de hacer es hace un trabajo articulado. Es decir, el día que trabajamos ciencias naturales, trabajamos cosas como la responsabilidad, el cuidado del agua, y ahí vamos articulando algunos valores, que pasarían a trabajarse en el área de ética. Entonces no estamos dejando a un lado ninguna competencia, sino hemos tratado de transformar las metas, para poder capturar la atención del chico y no estar todo el tiempo de clase con actividades de escritura o transcripción.

    Por ejemplo, una experiencia que acabamos de tomar la semana anterior. Trabajamos una receta. Y los chicos tenían que cocinar con sus papas una receta divertida, y ahí vinculamos el área de artística, de alimentos, como cuidarnos nuestro cuerpo con todo esto de lavar los alimentos, de estar continuamente lavándose las manos etc. Pero también trabajamos la parte de ética, que es el reforzar relaciones, lazos familiares y ese tipo de cosas.

    El trabajo lo hemos venido haciendo así, muy creativo para tratar de llegar a los chicos, no solamente sea transcripción de contenido ni cosas por el estilo.

    INDES: ¿Cómo hacer una transformación desde la parte evaluativa teniendo en cuenta que es una situación emergente?

    Priscila: Esa es la parte más difícil, nosotros tenemos encuentros constantes como profesores y es algo complejo de manejar, porque nosotros estamos acostumbrados a evaluar, y a medirnos.

    Entonces este tipo de evaluación que llevábamos numérica, la hemos tratado de transformar. Estamos buscando que sea más formativa. De darnos cuenta de que el estudiante se está esforzando, que está respondiendo, porque mis estudiantes tienen un compromiso. (Pueden ingresar aprender más sobre la evaluación formativa en estos recursos que hemos compartido en nuestro Hub de #moving online)

    Los lunes mis estudiantes reciben las metas de toda la semana que deben cumplir. Y los viernes, ellos envían las metas.

    Entonces, cuando un estudiante cumple con todo lo que hizo en la semana, enviar sus evidencias, enviar sus fotos, estar conectados a través de mensajes de texto, o mensajes en audio, eso nos da a entender que el estudiante está esforzándose, y le gusta, y quiere hacerlo, más allá de una nota, estamos valorando eso, el esfuerzo que los estudiantes están haciendo en esta temporada.


    INDES: ¿Cómo ha sido el apoyo por parte de los familiares de los niños?

    Priscila: Esta situación es difícil para los padres de familia también, porque ellos no estaban a costumbrados a tener a sus estudiantes todo el día. Y menos, ser el primer orientador, porque en eso se están convirtiendo los padres de familia. Son quienes reciben la información y quienes le va a dar la información al niño.

    Eso para ellos ha sido difícil. Sin embargo, la mayoría de los padres han respondido muy bien y han hecho un muy buen acompañamiento.

     

    INDES: ¿Hacia dónde cree que vamos?

    Priscila: Con esta experiencia, yo creo que vamos a conseguir valorar mucho más los espacios que tenemos. También la necesidad de capacitarnos, de estar al día. No solamente con la tecnología sino con todos los recursos que se pueden utilizar. Nuestro ministerio ha abierto una plataforma con diferentes recursos, herramientas y estrategias para poner en práctica. O incluso con la iniciativa del Movingonline. Quizá alguien las mira, y dice: no, pero esto cómo va a llegar a los chicos que nosotros no tenemos conectividad y ese tipo de cosas. Pero está la oportunidad de usted tomarlas, darles un giro y ponerlos al servicio de quienes no tienen de pronto todos los recursos.

     

    Desde el INDES agradecemos a Priscila Nájera por compartirnos su experiencia en estos tiempos de pandemia. Sabemos que esta situación que nos ha contado Priscila, es similar a la de muchos otros docentes en las regiones, infortunadamente hay varios sectores en Latinoamérica donde el acceso a internet y herramientas tecnológicas es limitado. Por lo tanto, muchos docentes han tenido que reinventarse, volver a estrategias de enseñanza a distancia como el uso de la radio y la televisión para llegar a todos los niños, el alquiler de celulares  para poder recibir educación en casa,  el uso de medios de transporte poco convencionales para llevar tareas, entre otras.  Es vital, que entre docentes compartamos las experiencias, con el ánimo de enriquecer la práctica educativa, promover estrategias de mejora desde la política pública y como comunidad educativa estar en autoevaluación constante de las prácticas que estamos utilizando, para juntos superar estos retos que el COVID-19 nos está presentando día a día.  Desde nuestro Hub #movingonline, hemos creado una sección especial para docentes de primaria y secundaria, les invitamos a explorar los recursos que hemos compartido y por supuesto, ustedes podrán contarnos sus experiencias, que seguro serán valiosas para nuestra comunidad.

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    El 30 de Julio, 2020 de 12:00PM a 12:30PM,  Priscila Nájera, nos estará acompañando en  nuestro webinar titulado: Cuarto de primaria aprendiendo a través de WhatsApp.
    Nos contará sobre su experiencia, y conversaremos sobre la forma como ha resuelto los retos del aprendizaje a distancia, cómo ha llegado a sus estudiantes teniendo en cuenta sus realidades y la importancia del rol de la familia. 

    Pueden ingresar a el siguiente enlace  Cuarto de primaria aprendiendo a través de WhatsApp para conocer todos los detalles de este evento.

    Día: 30 de Julio, 2020

    Hora: 12:00PM a 12:30PM (Hora Washington DC)

    Meeting ID: 955 8332 5602

    Contraseña: 786523

      





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    1. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) La estratificación socioeconómica en Colombia “es una clasificación en estratos de los inmuebles residenciales que deben recibir servicios públicos. Se realiza principalmente para cobrar de manera diferencial los servicios públicos domiciliarios permitiendo asignar subsidios y cobrar contribuciones en esta área. De esta manera quienes tienen más capacidad económica pagan más por los servicios públicos y contribuyen para que los estratos bajos puedan pagar sus facturas”, para mayor información puede visitar la página web del DANE



    Sandra Vega Carrero


  • De la docencia presencial a la remota: Entre lo urgente y lo importante.
  • Imagen de Miriam Campos Barrena Miriam Campos Barrena martes, 26 de mayo de 2020, 09:35
  • Hoy les traemos las reflexiones de la Prof. Dr. Karem Sánchez de Roldán. Doctora en Estudios del Desarrollo. Socióloga. Profesora Titular de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle. Cali, Colombia. Además Karem, desde 2003, colabora con las iniciativas de educación virtual del BID-INDES como tutora en el curso El Desarrollo y su Gerencia del Programa la efectividad en el Desarrollo.

                                                        

    "Leí, no sin cierto desconcierto, que algunas de las universidades más importantes del mundo no impartirán clases presenciales el próximo periodo académico, incluso alguna indicó que no lo harán sino en 2021.  Por su parte, presidentes de países latinoamericanos en sus alocuciones diarias sobre la evolución del COVID-19 en sus territorios empiezan a anunciar que la educación virtual o apoyada en Tecnologías de la Información y la comunicación (TICs) continuará durante junio y julio. Luego se explorarán fórmulas de alternancia entre lo presencial y lo virtual. Por ahora, no se avizora un retorno a la educación presencial tal como la conocimos hasta hace pocos meses.

     

    En la medida en que las circunstancias de contexto no parecen modificarse en el corto o mediano plazo la transición a la educación remota se convierte en obligación y en una urgencia. Y como entre lo urgente y lo importante lo primero relega a lo segundo, bien vale la pena discernir en todo este contexto qué es cada uno. Desde mi ángulo de observación, el ámbito universitario, creo que durante los pasados dos meses de confinamiento, lo urgente para las autoridades académicas de la institución donde laboro, para mis colegas y para mí ha sido encontrar los medios para reconectar con los estudiantes, dar cumplimiento a los programas de curso, asegurar la realización de actividades y evaluaciones que atestigüen el cumplimiento de los mínimos de aprendizaje y otorguen el pase al siguiente curso o nivel de formación.

     

    En la urgencia, hemos acudido a todos los recursos accesibles por medio de dispositivos electrónicos, computadores y teléfonos inteligentes. Para compensar la ausencia de la docencia presencial se ha hecho uso y abuso de las más variadas herramientas y aplicaciones-- Google Meet, Classroom, Zoom, Teams, Youtube, Facebook life, Instagram, Tweeter, Whatasapp y correo electrónico entre otros. En suma, lo urgente para las-os profesores ha sido transitar de la actividad docente presencial --a la que todos estábamos acostumbrados-- a la docencia asistida por las TICs, sin mayor beneficio de inventario. El angustioso afán ha sido tal que las sesiones de clases se convirtieron en eternas videoconferencias en tiempo real, con los mismos horarios establecidos ‘como si’ estuviéramos en el ámbito presencial, la asignación de tareas ‘como si todo siguiera normal’ con el consecuente agobio de docentes, estudiantes y familiares que en realidad viven en condiciones de una ‘nueva normalidad’ que no  acabamos de comprender ni de evaluar en sus consecuencias psicológicas, sociales y económicas para el individuo y la sociedad.

     

    Ahora bien, en las actuales circunstancias lo urgente ha sido resuelto. Habría que preguntarse en toda esta carrera contra el tiempo ¿Qué es lo importante en el corto, mediano y largo plazo en el ámbito de la educación virtual o en línea?  Ya se ha hecho énfasis en crear las condiciones físicas necesarias para hacer la transición a la educación remota: disponibilidad y acceso a equipos, conectividad y tecnología con el consecuente entrenamiento en el uso y alcance de estos recursos. Tarea dispendiosa y desgastante para quienes apenas se inician. Uno de los tantos desafíos a sobrepasar.

     

    Sin embargo, menos atención se ha dedicado al proceso educativo en sí y a las transformaciones de las dinámicas de enseñanza- aprendizaje implicadas en la transición de la docencia presencial a la enseñanza remota. Me refiero a los elementos fundamentales de lo que podemos denominar una pedagogía on-line. Una que supere la simple transposición de formas de ser y hacer de los presencial a lo virtual, en donde el docente accede a convertirse en guía y acompañante del proceso educativo y los estudiantes asumen con firmeza y energía su autonomía y determinación en el desarrollo formativo profesional.

     

    Esta crisis sitúa en las primeras líneas de prioridad la necesidad de pensar la educación y los procesos que involucra desafiando y poniendo en cuestión los hábitos y quehaceres que en la presencialidad  tienden a hacer del  acto educativo una rutina: los docentes enseñan, ‘dictan sus clases’ en los horarios y lugares asignados; los estudiantes asisten a sus clases asegurando con su presencialidad en el aula  un mínimo de cumplimiento en un proceso de aprendizaje cuyo mayor peso reposa en la actividad del docente.

     

    Llevar un plan de docencia presencial a uno de enseñanza remota o virtual supone así el desarrollo de competencias técnicas, pero también pedagógicas, de planeación, comunicación y motivación en las que se resignifican los roles de los participantes en el sistema del proceso educativo: los docentes, los estudiantes y las instancias organizacionales y administrativas en donde se alojan. De allí la importancia de la iniciativa #movingonline BID. "

     

    Karem Sánchez de Roldán


  • ¿Ya sabes lo que son las credenciales digitales?
  • Imagen de Miriam Campos Barrena Miriam Campos Barrena viernes, 15 de mayo de 2020, 06:49
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    Pues si no lo sabes, el equipo #movingonline BID te lo contamos. Las credenciales digitales también conocidas como insignias digitales o digital badges son una de las herramientas más punteras que proliferan en la red en el ámbito del reconocimiento de competencias sobre conocimiento adquirido. La versatilidad y atractivo que ofrecen estas credenciales reside en la capacidad que tienen para compartirse en un sitio web o en diferentes canales de redes sociales, como LinkedIn, Facebook y/o blogs personales. El factor más destacado es que están directamente vinculadas al emisor de la credencial, los criterios de evaluación y la evidencia de logro, lo que cual respalda y confirma la credibilidad de la insignia que se ha adquirido y que se comparte.

    Otra cuestión intrínsecamente relacionada con las credenciales digitales es el concepto de las rutas de aprendizaje que son “las trayectorias que un individuo realiza a medida que avanza a través de una variedad de cursos específicos, programas académicos y/o experiencias de aprendizaje.” Las insignias digitales se pueden usar para crear tales rutas de aprendizaje, que sirven como marcadores o escalones que llevan al alumno a avanzar hacia diversos logros, definiendo la progresión y la experiencia.” En la siguiente imagen ilustrativa sobre cómo funcionan las rutas de aprendizaje vemos cómo en función de la ruta o camino que toma cada individuo se llega a un nivel distinto (logro). Hay rutas que marcan un camino muy definido y otras que para llegar a la meta las alternativas de progresión y experiencia son variadas.

     

    Desde el BID llevamos varios años creyendo que las credenciales digitales son un elemento muy valioso para la formación continuada y hemos hecho una fuerte apuesta formando parte de una alianza con Badgr. Fruto de esta alianza ha surgido la plataforma de creación y emisión de insignias digitales y rutas de aprendizaje BID, desde la que emitimos insignias para los egresados y egresadas de muchos de nuestros cursos, así como de distintos eventos como por ejemplo nuestros webinars semanales de #movingonline. Te mostramos algunas de ellas:

       

    Para dar a conocer las credenciales digitales BID hemos construido, además, esta página web, donde hemos recopilado la información más importante para que sepas bien de qué se tratan las insignias digitales, cómo se consiguen y cómo se comparten en tus redes sociales.

    Pero sobre todo, te animamos a la lectura de dos blog post interesantísimos y muy completos, de Stella Porto, especialista en gestión de Aprendizaje y Conocimiento de INDES en el BID sobre las credenciales digitales y las rutas de aprendizaje. Te dejamos a continuación los enlaces:

    Cómo las Insignias Abiertas Digitales pueden ayudar a destacar competencias profesionales

    Construyendo rutas de aprendizaje con credenciales digitales

     

    Déjanos tus comentarios más abajo.

    ¡Estamos deseando leer lo que piensas de las insignias digitales!


  • La primera vez que voy al colegio desde casa – parte 2
  • Imagen de Miriam Campos Barrena Miriam Campos Barrena lunes, 4 de mayo de 2020, 14:07
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    En la entrada pasada del blog estuvimos viendo el caso de Paula y Lucía dos hermanas mellizas de 10 años que viven en Madrid, y que debido al confinamiento en el que se encuentran por la COVID-19,  están recibiendo en modo virtual las clases que anteriormente hacían todos los días presenciales. Para esta segunda parte de “La primera vez que voy al colegio desde casa” hablaremos con Andrea y Elsa.

       

    Elsa, 15 años

    Andrea, 18 años

     

    Elsa vive en Madrid, está en 3º de Educación Secundaria Obligatoria y lleva ya 54 días sin ir al colegio (físicamente). La experiencia de Elsa, hasta el momento, ha pasado por dos fases distintas. Una primera fase, del 11 de marzo (primer día de confinamiento) hasta el lunes 20 de abril, la estructura de clases que mantenía eran las mismas asignaturas que en el horario que hacía de manera presencial, pero solo para la realización de tareas. No había apenas sesiones síncronas, ni tutorías en directo, como ella pensaba que iba a tener. Y una segunda fase desde el día 20 de abril hasta la fecha, donde sí hay clases síncronas y un mayor diseño de las actividades. Este cambio fue promovido por la demanda de los padres y madres de los alumnos/as que veían que sus hijos/as no avanzaban en la materia del curso y consideraban que necesitaban un poco más de seguimiento e intensidad.

    Durante los primeros 40 días, Elsa recibía por medio de la plataforma Esemtia (un LMS del grupo Edebe), los apuntes a estudiar y las tareas a realizar de todas las asignaturas que tocaban cada día. Su tutor y profesor de Geografía e Historia era el encargado de centralizar esta comunicación. Esta plataforma de gestión de aprendizaje también se venía utilizando para subir las notas del alumnado desde antes del confinamiento. Una vez que Elsa realiza las tareas, las sube por iTunes U, aplicación instalada en su IPAD (herramienta de trabajo y la de todos sus compañeros y compañeras desde que van a sexto de Educación Primaria). La digitalización de los más jóvenes forma parte orgánica ya de sus vidas y esto facilita muy ampliamente el aprendizaje a distancia.  En relación a las tareas que sube a la APP, algunas eran corregidas y otras no, porque los propios alumnos las autocorrigen con las soluciones que han enviado los tutores. Elsa me cuenta  que también utiliza el ordenador de mesa que comparte con su familia, para hacer presentaciones dinámicas por la web de Visme para algunas asignaturas como Biología, Matemáticas y Geografía e Historia, “usar visme hace los deberes más divertidos, quizá por la novedad” me comenta.  Durante esta primera fase, Elsa destacaba que la única asignatura en la que hacían  videoconferencia era en Inglés, con el fin de practicar conversación. Para ello hacían ejercicios en grupo, juegos, o preguntas, y para esto, utilizaban Google meet y Google Hangouts.

    Actualmente, Elsa está experimentando la segunda fase del proceso de aprendizaje a distancia establecido por su colegio y nos cuenta que, al menos un tercio de las clases se hacen por videoconferencia por medio de Webex. En estas clases cada profesor comparte su pantalla para mostrar contenido o bien salen ellos dando la clase. Elsa me comenta que este formato le gusta mucho más pero que también es más cansado prestar atención a una pantalla durante la mitad de la jornada y que algunas clases son poco amenas. Para controlar que el alumnado preste atención, algunos docentes piden a los niños y niñas que activen su cámara para controlarles. Mantener la atención y motivación del alumnado en clase presencial ha sido siempre una tarea complicada para el profesorado, esto en el aula virtual también supone un reto. Un tema importante en el uso del entorno virtual es encontrar la medida correcta entre actividades sincrónicas y asincrónicas. Al intentar sustituir los encuentros presenciales por encuentros en línea, la tendencia es hacerlos todos sincrónicos. Eso genera lo que comenta Elsa, la casi imposibilidad de prestar atención a la pantalla durante tantas horas. La recomendación para este tipo de situaciones es que se haga una combinación de actividades, algunas hechas por el alumno individualmente o en grupo de manera asincrónica, dejando un tiempo prudencial entre los encuentros sincrónicos. La cuestión de la motivación del alumnado es también importante considerarla de manera cuidadosa. Te dejamos aquí y aquí un par de recursos ubicados en el Hub de #MovingOnline con recomendaciones sobre sincrónico y asincrónico, y cómo potenciar la motivación del alumnado.

    Cuando le pregunto por la evaluación, ella me comenta que han tenido unos seis exámenes desde casa. Me cuenta el  ejemplo del de Lengua Española que consistió en un comentario de texto en un folio escrito a mano y después se subía la foto del ejercicio a la APP de iTunes U. El profesor corrigió y dio retroalimentación al examen usando la aplicación Notability que permite poner comentarios en fotos y evaluar actividades.  Otros exámenes fueron el de Biología y el de Física y Química, que consistieron en test online con tiempo limitado y el resultado lo subieron a Esemtia.

    Cerrando ya la charla con Elsa, me confiesa que no le gusta ir al cole desde casa, le cuesta la autogestión del tiempo, del estudio y de los deberes “me pongo, me entretengo y al final se me hace tarde”. De las  7 horas que hacía al día en el colegio ahora en casa no llegan a las 4 efectivas, pero entre entretenimientos de alrededor y el móvil sobretodo, como afirma Susana, su madre, las jornadas se le alargan a unas 6-7 horas. La gestión del tiempo es una cuestión que tanto en la educación presencial como a distancia desempeña un papel fundamental para el aprendizaje del participante. Pero en la educación en línea, donde hay menos restricciones de tiempo y de espacio, el tema de organización del tiempo es todavía más crítico. Debe ser una cuestión tratada cuando se prepara a los estudiantes, con el fin de que aprendizaje en línea sea exitoso. Existen multitud de manuales, aplicaciones y consejos en la red sobre cómo organizar el tiempo, pero nosotros te recomendamos que visites la guía sobre gestión del tiempo ubicad a en nuestro Hub. En esta guía hemos hecho una recopilación de los consejos más relevantes para la gestión del tiempo a la hora de estudiar online.  

    Andrea, 18 años, estudia 1º de Derecho y Administración de Empresas en la universidad. A diferencia de los dos casos anteriores el horario de Andrea se cumple casi prácticamente por completo, además de que se va ajustando cada semana en función de las necesidades tanto de docentes como del alumnado. El formato de clase que recibe Andrea, depende de cada asignatura: en Microeconomía y Matemáticas, por ejemplo, las clases son síncronas (el profesor proyecta su imagen mientras da la clase) y además hacen tutorías. Estas clases se graban y se suben a la plataforma por lo que no requiere que todo el grupo de alumnos estén en directo atendiendo la sesión. En Matemáticas las clases están más focalizadas en la necesidad de cada alumno/a. El funcionamiento es sencillo, cada alumno/a envía las dudas por email y la tutora las comenta en la sesión síncrona que hacen por Blackboard. En otras asignaturas simplemente se comparte una presentación de PowerPoint y el profesor va comentándola, las preguntas que surgen se plantean en el chat y se van respondiendo durante la clase. Y en otras asignaturas, suben grabaciones los mismos profesores explicando el temario y luego abren un foro para dudas en un aula en Moodle, plataforma que ya se venía usando desde antes del confinamiento para hacer seguimiento de notas y compartir material de estudio. Este modelo es una versión de lo que es conocido en la literatura de educación en línea como aula invertida (flipped classroom), donde las presentaciones son grabadas, y en clase los alumno/as aprovechan para preguntas y discutir temas (aprendizaje activo). Otra de las utilidades que le daban a su LMS era el de hacer exámenes tipo test presenciales. Aquí observamos como los sistemas de gestión de aprendizaje virtual y presencial no son incompatibles, y se pueden utilizar incluso cuando no hay una necesidad debido al aislamiento.

    El sistema evaluativo, en prácticamente todas las asignaturas, se hace por medio de un tipo test en Moodle, salvo para la asignatura de Microeconomía, que el último examen que hicieron fue un tipo test y un caso práctico que debían escribirlo a mano y subirlo con una fotografía a la plataforma (exactamente igual que el caso de Elsa en su examen de Lengua española). En la asignatura de Derecho Romano, también utilizaron un método diferente para hacer el examen final, Respondus, que consiste en un software que se debe instalar en el ordenador con el que el alumno haga el examen y que le permite al tutor tanto grabar como ver la cámara y escuchar el micro de cada uno de los alumnos que están realizando el examen. Durante el examen, si hay algún movimiento sospechoso el programa lanza una luz roja para llamar la atención del docente, para que este observe esa pantalla en concreto y compruebe que todo es correcto.

    Cabe destacar el método de comunicación docentes-alumnado ya que se realiza por medio de un sistema bastante organizado: cada clase tiene un par de delegados que coordinan con cada docente, horarios, exámenes, proyectos, entregas y necesidades puntuales y luego estos delegados en un grupo de WhatsApp en el que se encuentran todo el alumnado de ese curso, van informando de las novedades. Como el grupo es grande, son 57 personas por curso, solo pueden escribir los dos delegados en el chat.

    Una de las cuestiones de las que Andrea se queja es que si bien los horarios se van ajustando a las necesidades de ella y sus compañeros, tiene muchísimas más horas de trabajo autónomo, haciendo proyectos, estudiando o pasando apuntes (aunque en este punto me comenta que hay tráfico de apuntes de años anteriores). Lo cual provoca que no tenga tiempo para dedicar a sus hobbies dentro de casa. Por eso, a la pregunta de qué es lo mejor de ir a la universidad desde casa ella responde que “nada, no me gusta nada. Te da libertad para administrar tu tiempo pero te conviertes en una adicta de los trabajos”. Interesante observar cómo ésta es también una queja que hoy en día expresan las personas que se han visto forzadas a teletrabajar por la situación de emergencia sanitaria debido a la pandemia.  Hay mucha literatura que ya existía sobre el teletrabajo, además de toda la que ha ido surgiendo durante estas semanas para ayudar y orientar a los nuevos teletrabajadores/as, pero lo que se observa como una constante muy clara y que lo cual supone un gran desafío, es hacer una separación clara entre la jornada laboral y el trabajo doméstico.

    En el ejemplo de Andrea vemos que efectivamente el sistema de enseñanza está mucho más organizado desde el principio, aunque también se ha ido reajustando cada vez que se ha visto necesario. También observamos que de los tres casos el de Andrea es el que parece que funciona con mayor fluidez y esto es debido a que la universidad ya contaba con un sistema de gestión del aprendizaje virtualizado que combinaba con las clases presenciales y esto, obviamente, supone una ventaja superior con respecto a los otros dos casos.  

    Durante esta semana en España ya se han comunicado las medidas de “desescalada” para la vuelta a la nueva normalidad, y el gobierno ya ha informado de que los centros educativos no abrirán hasta septiembre. Por lo que la situación de formación a distancia se mantendrá hasta final de curso (en España es hasta finales del mes de junio). De manera que lo que comenzó a mediados de marzo como un parche temporal se ha convertido para casi 10 millones de jóvenes en España, en el sistema de formación de un tercio del curso académico.

    Y es entonces, mirando hacia la vuelta al cole de septiembre, cuando no debemos quedarnos solo en la anécdota de lo ocurrido, sino que tenemos que saber aprovechar e implementar el conocimiento adquirido sobre e-learning tanto por parte del alumnado, como por parte de los docentes. Diseñar nuevos cursos teniendo en cuenta esta experiencia e implicando indiscutiblemente una mayor inversión en tecnologías de la información, proporcionará a nuestro sistema educativo un valor agregado muy importante que nos dará versatilidad en posibles futuros confinamientos globales. También será útil para circunstancias más cotidianas, como para los casos en los que los alumnos que no puedan asistir a clase por enfermedad, o aquellos que tengan por tiempo limitado problemas de movilidad o no se pueda asistir a clase por inclemencias climáticas o incluso desastres naturales. Y es que las herramientas que proporcionan la formación virtual complementan perfectamente la formación presencial y consiguen que circunstancias como las que acabamos de exponer no supongan un freno para que los más jóvenes puedan seguir formándose.

     


  • La primera vez que voy al colegio desde casa- Parte 1
  • Imagen de Miriam Campos Barrena Miriam Campos Barrena viernes, 17 de abril de 2020, 05:15
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    España junto a Italia fueron los primeros países de Europa en cerrar sus centros educativos como una de las primeras medidas frente a la pandemia del COVID-19. En España, si bien la fotografía sobre competencias digitales y tecnología educativa mostraba ya en el verano de 2019 cifras relativamente positivas sobre acceso a Internet de centros (82%), alumnado que realizaba trabajos con Internet (66%) y docentes que usaban ya las TIC para sus actividades pedagógicas (65%) (Estudio sobre las TIC en los centros educativos de Aulas Fundación Telefónica), la realidad a la que se ha tenido que enfrentar la comunidad docente, alumnado y progenitores ha sido, evidentemente, abrupta y guiada en todo caso por la improvisación de planes contingentes con muy poco tiempo de planificación y reacción. En estos planes, como se mencionaba Stella Porto, en  la entrada anterior de nuestro blog #MovingOnline BID, el MVP (producto mínimo viable) desempeña un papel fundamental en la transición de la formación presencial a la virtual.

    Hemos hablado con cuatro alumnas españolas de distintas edades para que nos contaran desde la perspectiva del alumnado cómo están viviendo ellas esta experiencia. Estas entrevistas pretenden mostrar algunos ejemplos que puedan servir de inspiración para cualquier persona de la comunidad educativa, en estos tiempos del Corona Virus. En esta primera parte del blog, te contamos la historia de Lucía y Paula.

    Foto de Paula y Lucía Robledillo Díaz

    Paula y Lucía son hermanas mellizas de 10 años que viven en Madrid. Ambas están en 5º de primaria y aunque cada una va a una clase diferente, su experiencia de ir al “cole” desde casa no es muy distinta. El sistema que utilizan sus profesoras es muy similar, cada día en el blog creado en Blogger por cada profesora, les indican los temas a estudiar, les suben enlaces de apoyo explicativo (videos de YouTube de otros tutores), y también los deberes que deben hacer para ese día. Lucía y Paula me cuentan que el sistema ha mejorado desde el principio del confinamiento, sobre todo con la corrección de actividades, ya que al principio era una ida y venida de correos con cada profesora y por cada actividad, y ahora, justo después de las vacaciones de Semana Santa, se ha establecido un medio menos engorroso, un sistema de carpetas en Google drive para subir las actividades y corregirlas desde allí. La cuestión de la retroalimentación en línea es crítica en la calidad de cursos virtuales. Muchas veces la experiencia es que se puede comentar de manera más personalizada y efectiva cuando se usa herramientas digitales de este tipo. Esta práctica se puede adoptar también en un curso presencial. En nuestro hub #MovingOnline BID, hemos identificado este artículo sobre cómo dar y recibir retroalimentación en la formación en línea.

    Beatriz, la madre de Lucía y Paula, me comenta que estas tutoras intentan mantener un buen ritmo de actividades académicas demostrando compromiso por cumplir en la medida de lo posible con el currículo de quinto de educación primaria, a pesar de que las niñas no han tenido prácticamente ningún examen evaluativo hasta el momento. En la educación a distancia, tal y como señala Sally Brown, en el artículo de la Revista Electrónica de Investigación y Evaluación Educativa  es importante no perder de vista la evaluación, ya que si está correctamente diseñada para articularse con los resultados de aprendizaje previstos, produce en el alumnado un aumento en la participación, a la vez que ayuda a avanzar en el desarrollo de las habilidades y en el conocimiento de las asignaturas.

     A todo esto, Paula y Lucía le suman una hora al día de televisión en uno de los canales públicos españoles donde el Ministerio de Educación está llevando a cabo la iniciativa “Aprendemos en casa” dirigida a alumnos y alumnas de 6 a 16 años que pretende facilitar el aprendizaje durante la suspensión de actividad lectiva presencial. Esto nos recuerda a las primeras etapas de la teleformación, cuando la TV era una herramienta fundamental de la educación a distancia, lo que demuestra que todas las tecnologías pueden convivir y servir para que el aprendizaje no se detenga. Lo importante es usar las tecnologías que lleguen a las personas y que puedan ser complementarias, expandiendo así la posibilidad de acceso.

    Y aunque hay deberes todos los días, las mellizas me cuentan entusiasmadas que, de vez en cuando, sus profesoras plantean actividades relacionadas con juegos, tipo elige tu propia aventura como éste de la web de Jaime Blanch, escritor de cuentos infantiles, excursiones virtuales cada viernes a museos o teatros o juegos en aplicaciones móviles para aprender matemáticas para niños y niñas de 10 años como éste. La ludificación o gamificación es la  metodología de aprendizaje que consiste en conseguir mediante el juego que el alumnado adquiera un conocimiento nuevo de forma divertida (te dejamos aquí una infografía de nuestro hub #Movingonline BID sobre este tema). El uso de juegos digitales supone una gran ventaja al ofrecer una variedad de opciones mucho más amplia, variada y económica que las que se podrían desear en la formación la presencial. Esas prácticas, como varias otras del mundo virtual, son adecuadas también a usarse cuando los cursos son presenciales. Enriqueciendo siempre la experiencia del alumnado.

    Paula destaca que lo que más le gusta de la nueva situación de aprendizaje ha sido hacer un trabajo colaborativo por Google drive con una amiga, comunicándose por el chat del documento y recibiendo comentarios de su profesora. Lucía, en cambio, dice que lo que más le gusta de esta experiencia es que le está permitiendo “aprender a ser más tecnológica”. Aun así, las dos coinciden en que lo peor de la situación es no poder estar con sus amigos y amigas, así que ellas han cambiado el recreo por una quedada diaria en Zoom en la que un grupo de 6 amigos hacen bailes, y hablan del día que han pasado en casa, la dosis de comunicación social no la han perdido y es esa parte de componente social y humano la que tienen muy claro que es lo primero que quieren recuperar “cuando todo esto acabe”.

    Con este primer ejemplo de la experiencia de Lucía y Paula, vemos claramente cómo se hace patente la necesidad de digitalización de la formación y cómo estas prácticas adoptadas por una cuestión de emergencia pueden continuar siendo complementarias en la educación presencial. Esta necesidad de digitalización provoca tanto en docentes como en el alumnado una escalada rápida de adquisición de conocimiento de recursos y herramientas que, si bien llevan mucho tiempo en la red, ahora han pasado de ser entretenimiento a ser una herramienta fundamental para el aprendizaje. Mientras tanto, es importante subrayar la relevancia de que esta adquisición de conocimiento se haga de manera adecuada, y para ello es conveniente seguir las recomendaciones y buenas prácticas de las personas expertas en formación en línea que llevan muchos años investigando en esta área. Por eso, te invitamos a que visites nuestro Hub #MovingOnline, en el que hemos seleccionado las herramientas, infografías y recursos más adecuados para todas las personas implicadas en la transición de la formación presencial a la digital. Y si eres docente y quieres capacitarte para ser un experto en educación en línea, en la web del BID encontrarás nuestra oferta académica de cursos y talleres en este campo.

    En la segunda parte de este post, hablaremos de la experiencia de Andrea de 18 años y de Elsa, 15 años.


  • SAQUE SU KIT DE EMERGENCIA Y AUMENTE LA CALIDAD A LARGO PLAZO
  • Imagen de Stella Porto Stella Porto miércoles, 8 de abril de 2020, 11:25
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    En las últimas semanas, mientras los educadores de todo el mundo y en todos los niveles se esfuerzan de manera heroica para tratar de seguir proporcionando formación a millones de estudiantes, nos hemos encontrado con una avalancha de recomendaciones de expertos y aspirantes a expertos. Algunas de estas recomendaciones intentan proporcionar un curso intensivo sobre todo lo que expertos del mundo del aprendizaje en línea han desarrollado a lo largo de décadas en términos de mejores prácticas. Muchas de estas recomendaciones son genéricas, asumiendo la existencia de recursos institucionales y el pleno acceso por parte de los estudiantes. En esta misma dirección, ha habido varios llamamientos para considerar este momento como una gran oportunidad para medir finalmente y a gran escala global la eficiencia de la educación en línea.

    Hay mucho que no funciona en estas recomendaciones y suposiciones. Como mencionó  Thomas J Tobin (2020),"el cambio repentino a la formación remota en respuesta a la pandemia de coronavirus no es comparable a las ofertas de cursos en línea en cualquier otro período". Esta distinción es tan crítica que muchos expertos en este campo se han pronunciado para hablar de 'instrucción remota'’ y no de aprendizaje en línea con el fin de dejar muy claro que este es un momento muy particular. ‘

    Mientras tanto, los más experimentados en el campo, con una larga experiencia en el entendimiento de que los estándares de calidad no se construyen de la noche a la mañana, reconocen que "la buena enseñanza en línea requiere diseño y prácticas intencionales que comparten algunas cuestiones con la enseñanza presencial, pero que también requieren cambios de mentalidad y de procedimiento significativos, tanto por parte de instructores como de estudiantes” (Tobin, 2020). De hecho, para aquellos que tienen experiencia y conocimiento, según la educación a distancia y sus pilares más fuertes, una buena enseñanza en línea requiere una "visión completa de los sistemas", como indican Michael G. Moore y Greg  Kearsley  en una de las obras  más importantes en este campo (Distance Education: A Systems View of Online Learning, 3ª edición). "¿Qué se puede hacer en la situación actual? ", es lo que se preguntan. Y la respuesta debe ser pragmática y estratégica, teniendo en cuenta que la crisis también está generando miedo y ansiedad tanto en los estudiantes como en los educadores. Paul LeBlanc (2020)  presenta un concepto muy útil del mundo del desarrollo de software: el Producto Mínimo Viable (MVP). El MVP se utiliza como referencia al software que contiene la funcionalidad mínima que se distribuirá a los usuarios finales. Al hacerlo, es posible obtener comentarios tempranos de los usuarios y lanzar un mejor producto en varias iteraciones a medida que pasa el tiempo. El MVP, en este contexto, significa que debemos estar centrados únicamente en los elementos básicos para la continuidad de la formación.  Con este enfoque, la idea es no tratar de ofrecer de la noche a la mañana el mejor programa en línea, sino proporcionar un medio para que los estudiantes avancen, crear un canal importante para la comunicación con los estudiantes y utilizarlo para mejorar en el futuro.  Este enfoque podría combinarse con la idea de sistemas a fin de abordar las necesidades inmediatas y proporcionar a las instituciones la comprensión de que deben prepararse para el largo plazo. En este momento, el enfoque tendrá que ser uno donde usemos todo lo posible para conseguir centrar nuestra atención en las necesidades de los estudiantes en un sentido holístico implementar todos los recursos disponibles dentro de nuestras organizaciones de la mejor manera posible. A medida que la solución de emergencia avance, considere entonces el sistema de manera completa: tecnología, diseño instruccional, apoyo académico, administración, gestión y políticas. La calidad vendrá de todos estos elementos trabajando juntos. Por suerte, hay una cantidad increíble de conocimiento disponible en la red. Hay organizaciones dedicadas a establecer estándares de calidad, proporcionar desarrollo profesional y compartir recursos, por lo que quienes comienzan en este camino ahora tienen dirección y directrices sólidas a seguir.

    Es con este espíritu que en el BID hemos construido la iniciativa #movingonline  #movingonline BID. Ella que entendemos que en este momento, la mayoría de instituciones tendrá que definir e implementar su propio MVP basado en su contexto, y sobre todo, asegurarse de que muestran atención a sus estudiantes en una situación tan difícil. La iniciativa presenta infografías que resumen los contenidos más importantes en las áreas de configuración del entorno virtual, de preparación de profesores y de comunicación con los estudiantes. Como parte de #movingonline, también ofrecemos varios cursos que cubren el diseño instruccional y la pedagogía del aprendizaje en línea. Queremos ponernos a su disposición para ayudarles durante este camino. Así mismo, también estamos proporcionando asesoramiento para proyectos de largo plazo, cuando los diversos componentes de su sistema de aprendizaje en línea maduren y respondan a las expectativas de la formación de calidad que esperan su alumnado.