• De la formación presencial a la formación virtual: una ventana de oportunidad
  • Miriam Campos 12 jun 2020
  • Tras las reflexiones de la Prof. Dr. Karem Sánchez de Roldán (doctora en Estudios del Desarrollo. Socióloga. Profesora Titular de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle. Cali, Colombia) de hace un par de semanas sobre lo urgente y lo importante de la enseñanza remota en tiempos de pandemia que pueden leer aquí, hoy les traemos otra interesante entrada sobre la ventana de oportunidad en el paso de la formación presencial a virtual que vivimos. 

    Desde el equipo del Hub #Movingonline esperamos que disfruten de su lectura.

    "Soy profesora en una universidad pública colombiana. Mis colegas, docentes universitarios y también los que se desempeñan en instituciones de educación básica y secundaria, nos aproximamos al cierre de los periodos académicos de este primer semestre del 2020, el año del COVID-19. Es hora de que empecemos a establecer el balance de estos meses e intentar proyectarnos al futuro en el corto, mediano y largo plazo. Entre las múltiples preguntas que nos asaltan se destacan las siguientes: ¿Cómo se realizarán los procesos de enseñanza-aprendizaje en el próximo termino académico, semestre, año? ¿Cuáles han sido los principales desafíos que como docentes hemos enfrentado? ¿Cómo y hasta qué punto los hemos podido resolver? ¿Cuáles han sido las respuestas provisionales que hemos ofrecido a nuestros estudiantes de cara a las nuevas circunstancias? ¿Qué resultados hemos obtenido y qué balances podemos hacer?

    En últimas, luego de esta experiencia ¿qué podemos esperar y planear para el futuro en el ámbito docente? Cualesquiera que sean las respuestas, ellas involucran, en mayor o menor medida, la consideración del papel que la educación remota está llamada a desempeñar.

     

    En virtud de cuarentenas y confinamientos obligatorios impuestos como medidas preventivas desde que se avizorara el inicio de la pandemia en nuestros países, quienes nos desempeñamos como docentes tuvimos que dar un paso forzoso: transitar de la acostumbrada docencia presencial a formas no presenciales mediadas por tecnología de la información y la comunicación. (TICs). En el proceso, términos como docencia presencial asistida por TICs, clases on-line, educación a distancia, educación virtual, o de manera más general, enseñanza remota se revelan imperativos y son ya muy familiares en nuestro --hasta no hace mucho, tranquilo quehacer. Y ello ha sucedido no sin consecuencias. Para muchos de mis colegas docentes, para nuestros estudiantes e inclusive para las mismas instituciones educativas, este cambio abrupto y no planificado ha significado una especie de salto al abismo.

     

    Si bien las universidades y los colegios en años recientes han promovido el uso de TICs en sus aulas de clase y algunas incluso tienen áreas especializadas para el apoyo a la docencia mediadas por la tecnología, los esfuerzos en esta dirección se han encontrado con respuestas dispares por parte de los cuerpos docentes.  De un lado, los entusiastas por la integración de todos estos recursos tecnológicos (cuando se tiene acceso a ellos) al proceso de enseñanza aprendizaje, son los que atienden juiciosamente llamados e invitaciones a participar en cursos y talleres de capacitación. Hasta ahora, tal vez los menos. De otro lado, quienes miran estas nuevas posibilidades para sus quehaceres docentes con cierta indiferencia cuando no desdén o rechazo. Al parecer, los más. Y ente los dos extremos una gran variedad de acciones y reacciones.

     

    En el despliegue de esta amplia gama de respuestas creo que han incidido varios factores. Quiero destacar los siguientes, algunos objetivos, otros de orden subjetivo. Entre los primeros se encuentra la disponibilidad real de equipos de computación y programas (hardware y software) tanto para docentes como estudiantes; el acceso a un servicio de internet de buena calidad y confiable; los recursos financieros de las instituciones educativas para poner a disposición de educadores y educandos la infraestructura necesaria, entre muchos otros. En cierta manera estos son factores que admiten intervenciones claras y precisas y dependen en buena parte de recursos financieros.  De más complejo tratamiento me parecen otros factores de orden subjetivo y cultural: la disposición al cambio, la capacidad de adaptación y la actitud positiva y propositiva --o no—para acercarse a estos nuevos (aunque no tanto) recursos e integrarlos en los procesos educativos. Por supuesto, no faltará quien diga que apropiarse de las TICs y sus medios y formas es un tema generacional, sin embargo, la evidencia que debilita este argumento crece día a día.

     

    El debate sobre el uso de los medios virtuales en la educación hasta antes del COVID-19 podía darse el lujo de ir a su propio ritmo o al de los actores involucrados --profesores estudiantes e instituciones educativas, sin mayores afanes e incidencias excepto la de una percepción de subutilización de los equipos y recursos existentes, o la de su carencia.  Sin embargo, las condiciones de bioseguridad impuestas por la pandemia, entre ellas el distanciamiento social han hecho que las prácticas docentes no presenciales asuman un valor y una centralidad estratégica al proceso de enseñanza-aprendizaje para la que no todos los actores del sistema educativo están preparados.  La introducción de prácticas docentes basadas en TICs y en entornos virtuales de aprendizaje son ahora un imperativo pues constituyen la única salida para continuar los procesos de formación en los distintos niveles de educación.

     

    A medida que el tiempo sigue su curso, escucho las voces de entusiastas y detractores de la educación on-line con mayor fuerza. El interrogante ¿on-line o no online? será tema de candentes debates. Ya lo percibo en mi entorno. No obstante, mientras el rumbo del quehacer social e individual en el ámbito educativo esté determinado por la evolución del COVID-19 veo en la educación en línea una ventana de oportunidad y como todas las oportunidades me propongo asumirla, trabajarla y evaluarla. Empezaré por entender mejor los desafíos que mis estudiantes y yo hemos enfrentado de manera apresurada en esta transición forzosa y no deseada. Por ejemplo, encontrar la mejor combinación entre lo síncrono y lo asíncrono, uno de los aspectos en donde su ubican las quejas y lamentos de estudiantes y profesores.

     

    Creo que una mayor comprensión de los aciertos y desaciertos de los meses pasados es un camino razonable para encontrar respuestas y alternativas –la que denomino como la ventana de oportunidad-- ante las múltiples preguntas que como docentes hoy nos planteamos. Es también una forma de romper el esquema del traslado automático de lo presencial a lo virtual, para lograr reconocer y llevar a la práctica las lógicas de uso, estrategias y metodologías pedagógicas propias de los entornos virtuales de aprendizaje, campo en el que tendremos que adentrarnos. Sea entonces ésta una invitación a incursionar, explorar y profundizar juntos las múltiples aristas de forma y contenido de la educación en entornos virtuales de aprendizaje. Como decía el sabio, el camino se inicia con el primer paso, #movingonline del BID nos ofrece mapa y la brújula." 


Comentarios

  • Foto de perfilDaniel Nieto Andueza - lun, 15 de jun de 2020, 11:49
    Siempre es bueno comenzar la semana leyendo a una persona que ponga todos los puntos sobre la íes, de la cuales me invita a reflexionar sobre aquellos aspectos a la que tengo poder de influencia, esas serían los que la profe llama “factores de orden subjetivo y cultural”.
    Pienso que es importante no gastara energía, tiempo y entusiasmo en la discusión casi bizantina (jejeje), de la pertinencia o no de la educación virtual, es lo que nos tocó. Si bien es cierto que en Latinoamérica existen muchas limitaciones de infraestructura tecnológicas, la invitación es concentrarnos en poner nuestro mejor esfuerzo, motivación y conocimiento para ir mejorando nuestra praxis educativa en la utilización de la tecnología de la información y la comunicación (TICs).
    Debemos ampliar nuestro “circulo de calidad”, a través de este espacio (movingonline del BID), en nuestras cátedras o materia donde podamos compartir con otros docentes y estudiantes, en nuestras instituciones educativas (con otros colegas y autoridades), solo así podemos contribuir con la misión de educar.
    Daniel Nieto Andueza.

    “El título de maestro no debe darse sino al que sabe enseñar, esto es al que enseña a aprender; no al que manda aprender o indica lo que se ha de aprender, ni al que aconseja que se aprenda. El maestro que sabe dar las primeras instrucciones, sigue enseñando virtualmente todo lo que se aprende después, porque enseñó a aprender”.

    Simón Rodríguez
  • LELourdes Beatriz Espinoza Saldaña - mié, 17 de jun de 2020, 12:53
    El aprendizaje virtual es muy interactivo dependerá de la participación activa de los interesados y de los temas de interés para contribuir al inter aprendizaje y de la busqueda de información y analisis de la misma para sumar al conocimiento
  • Con Tronador de fondoCecilia Rupar - lun, 22 de jun de 2020, 12:31
    Gracias Miriam por sus reflexiones tan aparopiadas luego de estos meses de confinamiento.
    Estoy totalmente de acuerdo con su concepto de ventana de oportunidades, situación que algunos docentes hemos tomado con gran entusiasmo, y otros docentes (incluyendo algunos directivos) no lo ven de la misma forma.
    Pero como nos dijeron en uno de los talleres del BID: "el saber trae responsabilidades", y siento que ése es nuestro actual desafío: crear movimientos, sacudir estructuras y ser flexibles frente a las situaciones que nos toca vivir.
  • Yorvis Rivas en el Lagunita Country ClubYorvis José Rivas Gaspar - jue, 25 de jun de 2020, 20:45
    Yo soy estudiante de un Diplomado de Docencia, en Caracas, y todo el curso ha sido online. Presento la clase en pantaloncillos, hago las tareas y todos los debates desde mi escritorio (al mismo tiempo que el almuerzo). Temo acostumbrarme a realizar todo a distancia, porque parece que el tiempo me rinde más. Eso sí, a mi trabajo le dedico mas horas porque, al estar en casa, no tengo porque preocuparme por el tráfico. Me he adaptado muy rápido a la educación y al trabajo remoto. Durante la cuarentena ya me he certificado en dos cursos del BID, tres de GOOGLE Activate y estoy a la espera de tres cursos mas del BID que aun no incian. He visto puras ventajas pero francamente extraño el olor del campus y compartir con mis compañeros de clase. Mi aprendizaje está condicionado por mi velocidad de internet.
  • MCMaria Celia Cortiñas - vie, 10 de jul de 2020, 19:22
    Esto de la educación On Line creo que ha sido un reto para nosotros los docentes!! y me parece que puede ser un salto cualitativo en la enseñanza. Pero tenemos que corrernos del rol de maestro pontificador, que todo lo sabe, y ponernos en un lugar más humilde. !! Creo que habría que empezar por ahí....
  • KERIN ALBERTO HERNÁNDEZ ALVARADO - mar, 9 de mar de 2021, 23:59
    Gracias Mirian por permitir asomarnos a la ventana de oportunidades argumentado por la Dra. Karem; destaco el elemento subjetivo que plantea; creo que es precisamente el elemento subjetivo el que inclina la balanza de la educación a escenarios virtuales de calidad, que debe ser la intenconalidad del docente en la actualidad. Gracias