Esto va de cine.
Esta semana traemos una experiencia docente muy especial. Nuestra invitada es Irene Bonilla, profesora de montaje cinematográfico y narrativa audiovisual en TAI Escuela Universitaria de Artes. Irene ha estado dando clases presenciales sobre cine, narrativa y montaje a distintos grados desde hace más de 5 años, pero como muchos de nosotros, este 2020, ha tenido que adaptarse al cambio y dar todas sus asignaturas en formato 100% virtual.

Os traemos los puntos más interesantes y trucos de su experiencia de la mano de cuatro clásicos de cine que hemos recopilado tras una muy divertida charla con ella en la que Irene fue capaz de transmitirnos toda su pasión por el séptimo arte durante una videollamada. No es de extrañar que sus clases sigan siendo un éxito. Así que prepara tus palomitas de maíz (o poropó, pochoclo, cabritas de maíz, canchita, canguil, cotufas, pipoca…), acomódate en tu asiento, apaga las luces de la sala y disfruta de lo que viene a continuación:
Cinema Paradiso (1988)
Tengamos en cuenta primero el contexto pre-COVID-19 de las clases de Irene. Irene enseñaba post producción En aulas multimedia con 21 ordenadores en las que compaginaba parte práctica sobre el uso del software de montaje (Adobe Premiere) y la parte artística de la asignatura, que de manera imprescindible se apoya en muchos visionados de todo tipo de películas, anuncios, cortos, documentales… Esta asignatura debe su éxito a que todo el contenido teórico está sostenido sobre ejemplos audiovisuales. Entonces, así como Giuseppe Tornatore en Cinema Paradiso es capaz de emocionar a Totò (protagonista de la película) y hacer volar su imaginación hacia los lugares más inesperados con el visionado de cada película, Irene, en las clases que han sido 100% virtuales, ha hecho lo mismo con sus alumnos, valiéndose de la web watch2gether como herramienta para mostrar ejemplos visuales sincronizando el visionado desde su computador.
La ventana indiscreta (1954)
En este clásico de Hitchcock, el protagonista (James Stewart) es un fotógrafo encerrado en casa con una pierna rota, que pasa las horas observando a sus vecinos desde la distancia que le proporciona el teleobjetivo de su cámara.
Irene ha podido observar de la misma manera, desde la distancia de su hogar, pero con mucha atención, cómo sus alumnos y alumnas desarrollaban un tipo de comportamiento diferente a través de sus ordenadores. Irene destaca que el bloqueo que quizá podían tener al hablar en público, responder o hacer preguntas en el aula presencial, ha desaparecido mayoritariamente, convirtiendo las clases virtuales en foros síncronos mucho más dinámicos donde todo el grupo ha tenido una participación muy activa. También nos comenta que esto ha podido deberse a que sus alumnos parten de una sensibilidad bastante especial hacia las artes y el estar escondidos detrás de una pantalla les ha hecho sentirse más protegidos, permitido reflexionar de una manera más íntima y expresar de viva voz, ideas, pensamientos, cuestiones y respuestas que de otra manera no se habrían atrevido.
El graduado (1967)
Para la asignatura de montaje cinematográfico, la evaluación del aprendizaje de los alumnos y alumnas se realiza por medio de un examen teórico, pero basado en una parte práctica. Con el material previamente grabado en la asignatura de rodaje se hace el montaje de dichas piezas. Este año, debido a la COVID-19, los alumnos no han podido contar con el material rodado por sus compañeros de las otras especialidades del área de cine.. Pero los alumnos de montaje han sido creativos para adaptarse a las circunstancias y han utilizado material de otros cursos para confeccionar sus creaciones de fin de curso. No obstante, y como los alumnos de otras disciplinas no han tenido tanta flexibilidad, las clases pendientes de rodaje se harán en septiembre de 2020 y los alumnos de Irene contarán la posibilidad de practicar dos veces las lecciones aprendidas sobre montaje, llegando a “doble” graduarse en su asignatura. Solo esperemos que los alumnos de Irene que terminen su grado tengan un verano menos ajetreado que el protagonista de esta cinta (Dustin Hoffman) el cual vuelve a casa después de terminar sus estudios universitarios y se ve involucrado en un triángulo amoroso convulso.
El bueno, el feo y el malo (1966):
En este clásico del Spaghetti Western, Sergio Leone narra la historia de tres cazarrecompensas muy distintos entre sí que consiguen encontrar el botín que buscan, gracias a su capacidad de irse adaptando a lo que les va pasando y a la colaboración que consiguen tener. Veamos a continuación qué hubo de malo, de feo y de bueno en la experiencia de Irene:
LO MALO: aunque en líneas generales Irene está muy satisfecha con la experiencia nos señala que ha habido cuestiones personales de los alumnos que han dificultado el camino, como algunos que no contaban con ordenadores personales, problemas familiares por el Corona Virus o aquellos que no pudieron volver a sus países y han estado 3 meses aislados en Madrid.
LO FEO: en los primeros días de confinamiento, cuando todas la instituciones educativas todavía estaban planeando cómo hacer frente a la nueva situación sin tener en absoluto claro la temporalidad de la misma, TAI Escuela Universitaria de Artes decidió virtualizar al 100% sus clases (no nos olvidemos que disciplinas que allí se imparten requieren de mucha presencialidad). En aquel momento, Irene se encontró con alumnos completamente reticentes al formato online y que exigían clases presenciales. Desde la dirección del centro se les planteó un periodo de prueba para testear que tanto alumnado, como equipo docente así como el formato de las nuevas clases iba funcionando. Al final, como afirma Irene “aunque nos pusieron a prueba todo salió de maravilla”.
LO BUENO: se ha aprovechado la situación de la COVID-19 como temática para que los alumnos pudieran seguir trabajando su creatividad y la universidad ha lanzado un concurso de creaciones de algunas disciplinas (fotografía, música, interpretación, cine/audiovisual, digital arts y bellas artes), en tiempos de confinamiento llamado Entre paredes. Esta iniciativa ha motivado a los alumnos que estaban recluidos en sus casas a implementar los conocimientos adquiridos y participar en este concurso.
Tras este repaso por la experiencia Irene y los cuatro clásicos de cine que si no conocíais os recomendamos su visionado, nos gustaría terminar con una de las lecciones de Irene y es que aunque el 100% de la virtualización de las clases es imposible para determinadas disciplinas con cuestiones técnicas que es inviable sostener en la distancia, Irene junto con el equipo de TAI ha sabido adaptarse a la situación de emergencia para poder seguir adelante con el curso, porque al final la imaginación, las ganas de trabajar y la pasión por lo que uno hace han superado todos los baches que se han ido encontrando en el camino, como los héroes de esas películas que nos gustan tanto.
THE END