• La primera vez que voy al colegio desde casa- Parte 1
  • Miriam Campos 17 abr 2020
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    España junto a Italia fueron los primeros países de Europa en cerrar sus centros educativos como una de las primeras medidas frente a la pandemia del COVID-19. En España, si bien la fotografía sobre competencias digitales y tecnología educativa mostraba ya en el verano de 2019 cifras relativamente positivas sobre acceso a Internet de centros (82%), alumnado que realizaba trabajos con Internet (66%) y docentes que usaban ya las TIC para sus actividades pedagógicas (65%) (Estudio sobre las TIC en los centros educativos de Aulas Fundación Telefónica), la realidad a la que se ha tenido que enfrentar la comunidad docente, alumnado y progenitores ha sido, evidentemente, abrupta y guiada en todo caso por la improvisación de planes contingentes con muy poco tiempo de planificación y reacción. En estos planes, como se mencionaba Stella Porto, en  la entrada anterior de nuestro blog #MovingOnline BID, el MVP (producto mínimo viable) desempeña un papel fundamental en la transición de la formación presencial a la virtual.

    Hemos hablado con cuatro alumnas españolas de distintas edades para que nos contaran desde la perspectiva del alumnado cómo están viviendo ellas esta experiencia. Estas entrevistas pretenden mostrar algunos ejemplos que puedan servir de inspiración para cualquier persona de la comunidad educativa, en estos tiempos del Corona Virus. En esta primera parte del blog, te contamos la historia de Lucía y Paula.

    Foto de Paula y Lucía Robledillo Díaz

    Paula y Lucía son hermanas mellizas de 10 años que viven en Madrid. Ambas están en 5º de primaria y aunque cada una va a una clase diferente, su experiencia de ir al “cole” desde casa no es muy distinta. El sistema que utilizan sus profesoras es muy similar, cada día en el blog creado en Blogger por cada profesora, les indican los temas a estudiar, les suben enlaces de apoyo explicativo (videos de YouTube de otros tutores), y también los deberes que deben hacer para ese día. Lucía y Paula me cuentan que el sistema ha mejorado desde el principio del confinamiento, sobre todo con la corrección de actividades, ya que al principio era una ida y venida de correos con cada profesora y por cada actividad, y ahora, justo después de las vacaciones de Semana Santa, se ha establecido un medio menos engorroso, un sistema de carpetas en Google drive para subir las actividades y corregirlas desde allí. La cuestión de la retroalimentación en línea es crítica en la calidad de cursos virtuales. Muchas veces la experiencia es que se puede comentar de manera más personalizada y efectiva cuando se usa herramientas digitales de este tipo. Esta práctica se puede adoptar también en un curso presencial. En nuestro hub #MovingOnline BID, hemos identificado este artículo sobre cómo dar y recibir retroalimentación en la formación en línea.

    Beatriz, la madre de Lucía y Paula, me comenta que estas tutoras intentan mantener un buen ritmo de actividades académicas demostrando compromiso por cumplir en la medida de lo posible con el currículo de quinto de educación primaria, a pesar de que las niñas no han tenido prácticamente ningún examen evaluativo hasta el momento. En la educación a distancia, tal y como señala Sally Brown, en el artículo de la Revista Electrónica de Investigación y Evaluación Educativa  es importante no perder de vista la evaluación, ya que si está correctamente diseñada para articularse con los resultados de aprendizaje previstos, produce en el alumnado un aumento en la participación, a la vez que ayuda a avanzar en el desarrollo de las habilidades y en el conocimiento de las asignaturas.

     A todo esto, Paula y Lucía le suman una hora al día de televisión en uno de los canales públicos españoles donde el Ministerio de Educación está llevando a cabo la iniciativa “Aprendemos en casa” dirigida a alumnos y alumnas de 6 a 16 años que pretende facilitar el aprendizaje durante la suspensión de actividad lectiva presencial. Esto nos recuerda a las primeras etapas de la teleformación, cuando la TV era una herramienta fundamental de la educación a distancia, lo que demuestra que todas las tecnologías pueden convivir y servir para que el aprendizaje no se detenga. Lo importante es usar las tecnologías que lleguen a las personas y que puedan ser complementarias, expandiendo así la posibilidad de acceso.

    Y aunque hay deberes todos los días, las mellizas me cuentan entusiasmadas que, de vez en cuando, sus profesoras plantean actividades relacionadas con juegos, tipo elige tu propia aventura como éste de la web de Jaime Blanch, escritor de cuentos infantiles, excursiones virtuales cada viernes a museos o teatros o juegos en aplicaciones móviles para aprender matemáticas para niños y niñas de 10 años como éste. La ludificación o gamificación es la  metodología de aprendizaje que consiste en conseguir mediante el juego que el alumnado adquiera un conocimiento nuevo de forma divertida (te dejamos aquí una infografía de nuestro hub #Movingonline BID sobre este tema). El uso de juegos digitales supone una gran ventaja al ofrecer una variedad de opciones mucho más amplia, variada y económica que las que se podrían desear en la formación la presencial. Esas prácticas, como varias otras del mundo virtual, son adecuadas también a usarse cuando los cursos son presenciales. Enriqueciendo siempre la experiencia del alumnado.

    Paula destaca que lo que más le gusta de la nueva situación de aprendizaje ha sido hacer un trabajo colaborativo por Google drive con una amiga, comunicándose por el chat del documento y recibiendo comentarios de su profesora. Lucía, en cambio, dice que lo que más le gusta de esta experiencia es que le está permitiendo “aprender a ser más tecnológica”. Aun así, las dos coinciden en que lo peor de la situación es no poder estar con sus amigos y amigas, así que ellas han cambiado el recreo por una quedada diaria en Zoom en la que un grupo de 6 amigos hacen bailes, y hablan del día que han pasado en casa, la dosis de comunicación social no la han perdido y es esa parte de componente social y humano la que tienen muy claro que es lo primero que quieren recuperar “cuando todo esto acabe”.

    Con este primer ejemplo de la experiencia de Lucía y Paula, vemos claramente cómo se hace patente la necesidad de digitalización de la formación y cómo estas prácticas adoptadas por una cuestión de emergencia pueden continuar siendo complementarias en la educación presencial. Esta necesidad de digitalización provoca tanto en docentes como en el alumnado una escalada rápida de adquisición de conocimiento de recursos y herramientas que, si bien llevan mucho tiempo en la red, ahora han pasado de ser entretenimiento a ser una herramienta fundamental para el aprendizaje. Mientras tanto, es importante subrayar la relevancia de que esta adquisición de conocimiento se haga de manera adecuada, y para ello es conveniente seguir las recomendaciones y buenas prácticas de las personas expertas en formación en línea que llevan muchos años investigando en esta área. Por eso, te invitamos a que visites nuestro Hub #MovingOnline, en el que hemos seleccionado las herramientas, infografías y recursos más adecuados para todas las personas implicadas en la transición de la formación presencial a la digital. Y si eres docente y quieres capacitarte para ser un experto en educación en línea, en la web del BID encontrarás nuestra oferta académica de cursos y talleres en este campo.

    En la segunda parte de este post, hablaremos de la experiencia de Andrea de 18 años y de Elsa, 15 años.