Puedes buscar en los siguientes campos:

Título:

Descripción:

##tags##



  • ¿Ya sabes lo que son las credenciales digitales?
  • Miriam Campos 15 may 2020
  •  

    Pues si no lo sabes, el equipo #movingonline BID te lo contamos. Las credenciales digitales también conocidas como insignias digitales o digital badges son una de las herramientas más punteras que proliferan en la red en el ámbito del reconocimiento de competencias sobre conocimiento adquirido. La versatilidad y atractivo que ofrecen estas credenciales reside en la capacidad que tienen para compartirse en un sitio web o en diferentes canales de redes sociales, como LinkedIn, Facebook y/o blogs personales. El factor más destacado es que están directamente vinculadas al emisor de la credencial, los criterios de evaluación y la evidencia de logro, lo que cual respalda y confirma la credibilidad de la insignia que se ha adquirido y que se comparte.

    Otra cuestión intrínsecamente relacionada con las credenciales digitales es el concepto de las rutas de aprendizaje que son “las trayectorias que un individuo realiza a medida que avanza a través de una variedad de cursos específicos, programas académicos y/o experiencias de aprendizaje.” Las insignias digitales se pueden usar para crear tales rutas de aprendizaje, que sirven como marcadores o escalones que llevan al alumno a avanzar hacia diversos logros, definiendo la progresión y la experiencia.” En la siguiente imagen ilustrativa sobre cómo funcionan las rutas de aprendizaje vemos cómo en función de la ruta o camino que toma cada individuo se llega a un nivel distinto (logro). Hay rutas que marcan un camino muy definido y otras que para llegar a la meta las alternativas de progresión y experiencia son variadas.

     

    Desde el BID llevamos varios años creyendo que las credenciales digitales son un elemento muy valioso para la formación continuada y hemos hecho una fuerte apuesta formando parte de una alianza con Badgr. Fruto de esta alianza ha surgido la plataforma de creación y emisión de insignias digitales y rutas de aprendizaje BID, desde la que emitimos insignias para los egresados y egresadas de muchos de nuestros cursos, así como de distintos eventos como por ejemplo nuestros webinars semanales de #movingonline. Te mostramos algunas de ellas:

       

    Para dar a conocer las credenciales digitales BID hemos construido, además, esta página web, donde hemos recopilado la información más importante para que sepas bien de qué se tratan las insignias digitales, cómo se consiguen y cómo se comparten en tus redes sociales.

    Pero sobre todo, te animamos a la lectura de dos blog post interesantísimos y muy completos, de Stella Porto, especialista en gestión de Aprendizaje y Conocimiento de INDES en el BID sobre las credenciales digitales y las rutas de aprendizaje. Te dejamos a continuación los enlaces:

    Cómo las Insignias Abiertas Digitales pueden ayudar a destacar competencias profesionales

    Construyendo rutas de aprendizaje con credenciales digitales

     

    Déjanos tus comentarios más abajo.

    ¡Estamos deseando leer lo que piensas de las insignias digitales!


  • La primera vez que voy al colegio desde casa – parte 2
  • Miriam Campos 4 may 2020
  •  

    En la entrada pasada del blog estuvimos viendo el caso de Paula y Lucía dos hermanas mellizas de 10 años que viven en Madrid, y que debido al confinamiento en el que se encuentran por la COVID-19,  están recibiendo en modo virtual las clases que anteriormente hacían todos los días presenciales. Para esta segunda parte de “La primera vez que voy al colegio desde casa” hablaremos con Andrea y Elsa.

       

    Elsa, 15 años

    Andrea, 18 años

     

    Elsa vive en Madrid, está en 3º de Educación Secundaria Obligatoria y lleva ya 54 días sin ir al colegio (físicamente). La experiencia de Elsa, hasta el momento, ha pasado por dos fases distintas. Una primera fase, del 11 de marzo (primer día de confinamiento) hasta el lunes 20 de abril, la estructura de clases que mantenía eran las mismas asignaturas que en el horario que hacía de manera presencial, pero solo para la realización de tareas. No había apenas sesiones síncronas, ni tutorías en directo, como ella pensaba que iba a tener. Y una segunda fase desde el día 20 de abril hasta la fecha, donde sí hay clases síncronas y un mayor diseño de las actividades. Este cambio fue promovido por la demanda de los padres y madres de los alumnos/as que veían que sus hijos/as no avanzaban en la materia del curso y consideraban que necesitaban un poco más de seguimiento e intensidad.

    Durante los primeros 40 días, Elsa recibía por medio de la plataforma Esemtia (un LMS del grupo Edebe), los apuntes a estudiar y las tareas a realizar de todas las asignaturas que tocaban cada día. Su tutor y profesor de Geografía e Historia era el encargado de centralizar esta comunicación. Esta plataforma de gestión de aprendizaje también se venía utilizando para subir las notas del alumnado desde antes del confinamiento. Una vez que Elsa realiza las tareas, las sube por iTunes U, aplicación instalada en su IPAD (herramienta de trabajo y la de todos sus compañeros y compañeras desde que van a sexto de Educación Primaria). La digitalización de los más jóvenes forma parte orgánica ya de sus vidas y esto facilita muy ampliamente el aprendizaje a distancia.  En relación a las tareas que sube a la APP, algunas eran corregidas y otras no, porque los propios alumnos las autocorrigen con las soluciones que han enviado los tutores. Elsa me cuenta  que también utiliza el ordenador de mesa que comparte con su familia, para hacer presentaciones dinámicas por la web de Visme para algunas asignaturas como Biología, Matemáticas y Geografía e Historia, “usar visme hace los deberes más divertidos, quizá por la novedad” me comenta.  Durante esta primera fase, Elsa destacaba que la única asignatura en la que hacían  videoconferencia era en Inglés, con el fin de practicar conversación. Para ello hacían ejercicios en grupo, juegos, o preguntas, y para esto, utilizaban Google meet y Google Hangouts.

    Actualmente, Elsa está experimentando la segunda fase del proceso de aprendizaje a distancia establecido por su colegio y nos cuenta que, al menos un tercio de las clases se hacen por videoconferencia por medio de Webex. En estas clases cada profesor comparte su pantalla para mostrar contenido o bien salen ellos dando la clase. Elsa me comenta que este formato le gusta mucho más pero que también es más cansado prestar atención a una pantalla durante la mitad de la jornada y que algunas clases son poco amenas. Para controlar que el alumnado preste atención, algunos docentes piden a los niños y niñas que activen su cámara para controlarles. Mantener la atención y motivación del alumnado en clase presencial ha sido siempre una tarea complicada para el profesorado, esto en el aula virtual también supone un reto. Un tema importante en el uso del entorno virtual es encontrar la medida correcta entre actividades sincrónicas y asincrónicas. Al intentar sustituir los encuentros presenciales por encuentros en línea, la tendencia es hacerlos todos sincrónicos. Eso genera lo que comenta Elsa, la casi imposibilidad de prestar atención a la pantalla durante tantas horas. La recomendación para este tipo de situaciones es que se haga una combinación de actividades, algunas hechas por el alumno individualmente o en grupo de manera asincrónica, dejando un tiempo prudencial entre los encuentros sincrónicos. La cuestión de la motivación del alumnado es también importante considerarla de manera cuidadosa. Te dejamos aquí y aquí un par de recursos ubicados en el Hub de #MovingOnline con recomendaciones sobre sincrónico y asincrónico, y cómo potenciar la motivación del alumnado.

    Cuando le pregunto por la evaluación, ella me comenta que han tenido unos seis exámenes desde casa. Me cuenta el  ejemplo del de Lengua Española que consistió en un comentario de texto en un folio escrito a mano y después se subía la foto del ejercicio a la APP de iTunes U. El profesor corrigió y dio retroalimentación al examen usando la aplicación Notability que permite poner comentarios en fotos y evaluar actividades.  Otros exámenes fueron el de Biología y el de Física y Química, que consistieron en test online con tiempo limitado y el resultado lo subieron a Esemtia.

    Cerrando ya la charla con Elsa, me confiesa que no le gusta ir al cole desde casa, le cuesta la autogestión del tiempo, del estudio y de los deberes “me pongo, me entretengo y al final se me hace tarde”. De las  7 horas que hacía al día en el colegio ahora en casa no llegan a las 4 efectivas, pero entre entretenimientos de alrededor y el móvil sobretodo, como afirma Susana, su madre, las jornadas se le alargan a unas 6-7 horas. La gestión del tiempo es una cuestión que tanto en la educación presencial como a distancia desempeña un papel fundamental para el aprendizaje del participante. Pero en la educación en línea, donde hay menos restricciones de tiempo y de espacio, el tema de organización del tiempo es todavía más crítico. Debe ser una cuestión tratada cuando se prepara a los estudiantes, con el fin de que aprendizaje en línea sea exitoso. Existen multitud de manuales, aplicaciones y consejos en la red sobre cómo organizar el tiempo, pero nosotros te recomendamos que visites la guía sobre gestión del tiempo ubicad a en nuestro Hub. En esta guía hemos hecho una recopilación de los consejos más relevantes para la gestión del tiempo a la hora de estudiar online.  

    Andrea, 18 años, estudia 1º de Derecho y Administración de Empresas en la universidad. A diferencia de los dos casos anteriores el horario de Andrea se cumple casi prácticamente por completo, además de que se va ajustando cada semana en función de las necesidades tanto de docentes como del alumnado. El formato de clase que recibe Andrea, depende de cada asignatura: en Microeconomía y Matemáticas, por ejemplo, las clases son síncronas (el profesor proyecta su imagen mientras da la clase) y además hacen tutorías. Estas clases se graban y se suben a la plataforma por lo que no requiere que todo el grupo de alumnos estén en directo atendiendo la sesión. En Matemáticas las clases están más focalizadas en la necesidad de cada alumno/a. El funcionamiento es sencillo, cada alumno/a envía las dudas por email y la tutora las comenta en la sesión síncrona que hacen por Blackboard. En otras asignaturas simplemente se comparte una presentación de PowerPoint y el profesor va comentándola, las preguntas que surgen se plantean en el chat y se van respondiendo durante la clase. Y en otras asignaturas, suben grabaciones los mismos profesores explicando el temario y luego abren un foro para dudas en un aula en Moodle, plataforma que ya se venía usando desde antes del confinamiento para hacer seguimiento de notas y compartir material de estudio. Este modelo es una versión de lo que es conocido en la literatura de educación en línea como aula invertida (flipped classroom), donde las presentaciones son grabadas, y en clase los alumno/as aprovechan para preguntas y discutir temas (aprendizaje activo). Otra de las utilidades que le daban a su LMS era el de hacer exámenes tipo test presenciales. Aquí observamos como los sistemas de gestión de aprendizaje virtual y presencial no son incompatibles, y se pueden utilizar incluso cuando no hay una necesidad debido al aislamiento.

    El sistema evaluativo, en prácticamente todas las asignaturas, se hace por medio de un tipo test en Moodle, salvo para la asignatura de Microeconomía, que el último examen que hicieron fue un tipo test y un caso práctico que debían escribirlo a mano y subirlo con una fotografía a la plataforma (exactamente igual que el caso de Elsa en su examen de Lengua española). En la asignatura de Derecho Romano, también utilizaron un método diferente para hacer el examen final, Respondus, que consiste en un software que se debe instalar en el ordenador con el que el alumno haga el examen y que le permite al tutor tanto grabar como ver la cámara y escuchar el micro de cada uno de los alumnos que están realizando el examen. Durante el examen, si hay algún movimiento sospechoso el programa lanza una luz roja para llamar la atención del docente, para que este observe esa pantalla en concreto y compruebe que todo es correcto.

    Cabe destacar el método de comunicación docentes-alumnado ya que se realiza por medio de un sistema bastante organizado: cada clase tiene un par de delegados que coordinan con cada docente, horarios, exámenes, proyectos, entregas y necesidades puntuales y luego estos delegados en un grupo de WhatsApp en el que se encuentran todo el alumnado de ese curso, van informando de las novedades. Como el grupo es grande, son 57 personas por curso, solo pueden escribir los dos delegados en el chat.

    Una de las cuestiones de las que Andrea se queja es que si bien los horarios se van ajustando a las necesidades de ella y sus compañeros, tiene muchísimas más horas de trabajo autónomo, haciendo proyectos, estudiando o pasando apuntes (aunque en este punto me comenta que hay tráfico de apuntes de años anteriores). Lo cual provoca que no tenga tiempo para dedicar a sus hobbies dentro de casa. Por eso, a la pregunta de qué es lo mejor de ir a la universidad desde casa ella responde que “nada, no me gusta nada. Te da libertad para administrar tu tiempo pero te conviertes en una adicta de los trabajos”. Interesante observar cómo ésta es también una queja que hoy en día expresan las personas que se han visto forzadas a teletrabajar por la situación de emergencia sanitaria debido a la pandemia.  Hay mucha literatura que ya existía sobre el teletrabajo, además de toda la que ha ido surgiendo durante estas semanas para ayudar y orientar a los nuevos teletrabajadores/as, pero lo que se observa como una constante muy clara y que lo cual supone un gran desafío, es hacer una separación clara entre la jornada laboral y el trabajo doméstico.

    En el ejemplo de Andrea vemos que efectivamente el sistema de enseñanza está mucho más organizado desde el principio, aunque también se ha ido reajustando cada vez que se ha visto necesario. También observamos que de los tres casos el de Andrea es el que parece que funciona con mayor fluidez y esto es debido a que la universidad ya contaba con un sistema de gestión del aprendizaje virtualizado que combinaba con las clases presenciales y esto, obviamente, supone una ventaja superior con respecto a los otros dos casos.  

    Durante esta semana en España ya se han comunicado las medidas de “desescalada” para la vuelta a la nueva normalidad, y el gobierno ya ha informado de que los centros educativos no abrirán hasta septiembre. Por lo que la situación de formación a distancia se mantendrá hasta final de curso (en España es hasta finales del mes de junio). De manera que lo que comenzó a mediados de marzo como un parche temporal se ha convertido para casi 10 millones de jóvenes en España, en el sistema de formación de un tercio del curso académico.

    Y es entonces, mirando hacia la vuelta al cole de septiembre, cuando no debemos quedarnos solo en la anécdota de lo ocurrido, sino que tenemos que saber aprovechar e implementar el conocimiento adquirido sobre e-learning tanto por parte del alumnado, como por parte de los docentes. Diseñar nuevos cursos teniendo en cuenta esta experiencia e implicando indiscutiblemente una mayor inversión en tecnologías de la información, proporcionará a nuestro sistema educativo un valor agregado muy importante que nos dará versatilidad en posibles futuros confinamientos globales. También será útil para circunstancias más cotidianas, como para los casos en los que los alumnos que no puedan asistir a clase por enfermedad, o aquellos que tengan por tiempo limitado problemas de movilidad o no se pueda asistir a clase por inclemencias climáticas o incluso desastres naturales. Y es que las herramientas que proporcionan la formación virtual complementan perfectamente la formación presencial y consiguen que circunstancias como las que acabamos de exponer no supongan un freno para que los más jóvenes puedan seguir formándose.

     


  • La primera vez que voy al colegio desde casa- Parte 1
  • Miriam Campos 17 abr 2020
  •  

    España junto a Italia fueron los primeros países de Europa en cerrar sus centros educativos como una de las primeras medidas frente a la pandemia del COVID-19. En España, si bien la fotografía sobre competencias digitales y tecnología educativa mostraba ya en el verano de 2019 cifras relativamente positivas sobre acceso a Internet de centros (82%), alumnado que realizaba trabajos con Internet (66%) y docentes que usaban ya las TIC para sus actividades pedagógicas (65%) (Estudio sobre las TIC en los centros educativos de Aulas Fundación Telefónica), la realidad a la que se ha tenido que enfrentar la comunidad docente, alumnado y progenitores ha sido, evidentemente, abrupta y guiada en todo caso por la improvisación de planes contingentes con muy poco tiempo de planificación y reacción. En estos planes, como se mencionaba Stella Porto, en  la entrada anterior de nuestro blog #MovingOnline BID, el MVP (producto mínimo viable) desempeña un papel fundamental en la transición de la formación presencial a la virtual.

    Hemos hablado con cuatro alumnas españolas de distintas edades para que nos contaran desde la perspectiva del alumnado cómo están viviendo ellas esta experiencia. Estas entrevistas pretenden mostrar algunos ejemplos que puedan servir de inspiración para cualquier persona de la comunidad educativa, en estos tiempos del Corona Virus. En esta primera parte del blog, te contamos la historia de Lucía y Paula.

    Foto de Paula y Lucía Robledillo Díaz

    Paula y Lucía son hermanas mellizas de 10 años que viven en Madrid. Ambas están en 5º de primaria y aunque cada una va a una clase diferente, su experiencia de ir al “cole” desde casa no es muy distinta. El sistema que utilizan sus profesoras es muy similar, cada día en el blog creado en Blogger por cada profesora, les indican los temas a estudiar, les suben enlaces de apoyo explicativo (videos de YouTube de otros tutores), y también los deberes que deben hacer para ese día. Lucía y Paula me cuentan que el sistema ha mejorado desde el principio del confinamiento, sobre todo con la corrección de actividades, ya que al principio era una ida y venida de correos con cada profesora y por cada actividad, y ahora, justo después de las vacaciones de Semana Santa, se ha establecido un medio menos engorroso, un sistema de carpetas en Google drive para subir las actividades y corregirlas desde allí. La cuestión de la retroalimentación en línea es crítica en la calidad de cursos virtuales. Muchas veces la experiencia es que se puede comentar de manera más personalizada y efectiva cuando se usa herramientas digitales de este tipo. Esta práctica se puede adoptar también en un curso presencial. En nuestro hub #MovingOnline BID, hemos identificado este artículo sobre cómo dar y recibir retroalimentación en la formación en línea.

    Beatriz, la madre de Lucía y Paula, me comenta que estas tutoras intentan mantener un buen ritmo de actividades académicas demostrando compromiso por cumplir en la medida de lo posible con el currículo de quinto de educación primaria, a pesar de que las niñas no han tenido prácticamente ningún examen evaluativo hasta el momento. En la educación a distancia, tal y como señala Sally Brown, en el artículo de la Revista Electrónica de Investigación y Evaluación Educativa  es importante no perder de vista la evaluación, ya que si está correctamente diseñada para articularse con los resultados de aprendizaje previstos, produce en el alumnado un aumento en la participación, a la vez que ayuda a avanzar en el desarrollo de las habilidades y en el conocimiento de las asignaturas.

     A todo esto, Paula y Lucía le suman una hora al día de televisión en uno de los canales públicos españoles donde el Ministerio de Educación está llevando a cabo la iniciativa “Aprendemos en casa” dirigida a alumnos y alumnas de 6 a 16 años que pretende facilitar el aprendizaje durante la suspensión de actividad lectiva presencial. Esto nos recuerda a las primeras etapas de la teleformación, cuando la TV era una herramienta fundamental de la educación a distancia, lo que demuestra que todas las tecnologías pueden convivir y servir para que el aprendizaje no se detenga. Lo importante es usar las tecnologías que lleguen a las personas y que puedan ser complementarias, expandiendo así la posibilidad de acceso.

    Y aunque hay deberes todos los días, las mellizas me cuentan entusiasmadas que, de vez en cuando, sus profesoras plantean actividades relacionadas con juegos, tipo elige tu propia aventura como éste de la web de Jaime Blanch, escritor de cuentos infantiles, excursiones virtuales cada viernes a museos o teatros o juegos en aplicaciones móviles para aprender matemáticas para niños y niñas de 10 años como éste. La ludificación o gamificación es la  metodología de aprendizaje que consiste en conseguir mediante el juego que el alumnado adquiera un conocimiento nuevo de forma divertida (te dejamos aquí una infografía de nuestro hub #Movingonline BID sobre este tema). El uso de juegos digitales supone una gran ventaja al ofrecer una variedad de opciones mucho más amplia, variada y económica que las que se podrían desear en la formación la presencial. Esas prácticas, como varias otras del mundo virtual, son adecuadas también a usarse cuando los cursos son presenciales. Enriqueciendo siempre la experiencia del alumnado.

    Paula destaca que lo que más le gusta de la nueva situación de aprendizaje ha sido hacer un trabajo colaborativo por Google drive con una amiga, comunicándose por el chat del documento y recibiendo comentarios de su profesora. Lucía, en cambio, dice que lo que más le gusta de esta experiencia es que le está permitiendo “aprender a ser más tecnológica”. Aun así, las dos coinciden en que lo peor de la situación es no poder estar con sus amigos y amigas, así que ellas han cambiado el recreo por una quedada diaria en Zoom en la que un grupo de 6 amigos hacen bailes, y hablan del día que han pasado en casa, la dosis de comunicación social no la han perdido y es esa parte de componente social y humano la que tienen muy claro que es lo primero que quieren recuperar “cuando todo esto acabe”.

    Con este primer ejemplo de la experiencia de Lucía y Paula, vemos claramente cómo se hace patente la necesidad de digitalización de la formación y cómo estas prácticas adoptadas por una cuestión de emergencia pueden continuar siendo complementarias en la educación presencial. Esta necesidad de digitalización provoca tanto en docentes como en el alumnado una escalada rápida de adquisición de conocimiento de recursos y herramientas que, si bien llevan mucho tiempo en la red, ahora han pasado de ser entretenimiento a ser una herramienta fundamental para el aprendizaje. Mientras tanto, es importante subrayar la relevancia de que esta adquisición de conocimiento se haga de manera adecuada, y para ello es conveniente seguir las recomendaciones y buenas prácticas de las personas expertas en formación en línea que llevan muchos años investigando en esta área. Por eso, te invitamos a que visites nuestro Hub #MovingOnline, en el que hemos seleccionado las herramientas, infografías y recursos más adecuados para todas las personas implicadas en la transición de la formación presencial a la digital. Y si eres docente y quieres capacitarte para ser un experto en educación en línea, en la web del BID encontrarás nuestra oferta académica de cursos y talleres en este campo.

    En la segunda parte de este post, hablaremos de la experiencia de Andrea de 18 años y de Elsa, 15 años.


  • SAQUE SU KIT DE EMERGENCIA Y AUMENTE LA CALIDAD A LARGO PLAZO
  • Stella Porto 8 abr 2020
  •  

    En las últimas semanas, mientras los educadores de todo el mundo y en todos los niveles se esfuerzan de manera heroica para tratar de seguir proporcionando formación a millones de estudiantes, nos hemos encontrado con una avalancha de recomendaciones de expertos y aspirantes a expertos. Algunas de estas recomendaciones intentan proporcionar un curso intensivo sobre todo lo que expertos del mundo del aprendizaje en línea han desarrollado a lo largo de décadas en términos de mejores prácticas. Muchas de estas recomendaciones son genéricas, asumiendo la existencia de recursos institucionales y el pleno acceso por parte de los estudiantes. En esta misma dirección, ha habido varios llamamientos para considerar este momento como una gran oportunidad para medir finalmente y a gran escala global la eficiencia de la educación en línea.

    Hay mucho que no funciona en estas recomendaciones y suposiciones. Como mencionó  Thomas J Tobin (2020),"el cambio repentino a la formación remota en respuesta a la pandemia de coronavirus no es comparable a las ofertas de cursos en línea en cualquier otro período". Esta distinción es tan crítica que muchos expertos en este campo se han pronunciado para hablar de 'instrucción remota'’ y no de aprendizaje en línea con el fin de dejar muy claro que este es un momento muy particular. ‘

    Mientras tanto, los más experimentados en el campo, con una larga experiencia en el entendimiento de que los estándares de calidad no se construyen de la noche a la mañana, reconocen que "la buena enseñanza en línea requiere diseño y prácticas intencionales que comparten algunas cuestiones con la enseñanza presencial, pero que también requieren cambios de mentalidad y de procedimiento significativos, tanto por parte de instructores como de estudiantes” (Tobin, 2020). De hecho, para aquellos que tienen experiencia y conocimiento, según la educación a distancia y sus pilares más fuertes, una buena enseñanza en línea requiere una "visión completa de los sistemas", como indican Michael G. Moore y Greg  Kearsley  en una de las obras  más importantes en este campo (Distance Education: A Systems View of Online Learning, 3ª edición). "¿Qué se puede hacer en la situación actual? ", es lo que se preguntan. Y la respuesta debe ser pragmática y estratégica, teniendo en cuenta que la crisis también está generando miedo y ansiedad tanto en los estudiantes como en los educadores. Paul LeBlanc (2020)  presenta un concepto muy útil del mundo del desarrollo de software: el Producto Mínimo Viable (MVP). El MVP se utiliza como referencia al software que contiene la funcionalidad mínima que se distribuirá a los usuarios finales. Al hacerlo, es posible obtener comentarios tempranos de los usuarios y lanzar un mejor producto en varias iteraciones a medida que pasa el tiempo. El MVP, en este contexto, significa que debemos estar centrados únicamente en los elementos básicos para la continuidad de la formación.  Con este enfoque, la idea es no tratar de ofrecer de la noche a la mañana el mejor programa en línea, sino proporcionar un medio para que los estudiantes avancen, crear un canal importante para la comunicación con los estudiantes y utilizarlo para mejorar en el futuro.  Este enfoque podría combinarse con la idea de sistemas a fin de abordar las necesidades inmediatas y proporcionar a las instituciones la comprensión de que deben prepararse para el largo plazo. En este momento, el enfoque tendrá que ser uno donde usemos todo lo posible para conseguir centrar nuestra atención en las necesidades de los estudiantes en un sentido holístico implementar todos los recursos disponibles dentro de nuestras organizaciones de la mejor manera posible. A medida que la solución de emergencia avance, considere entonces el sistema de manera completa: tecnología, diseño instruccional, apoyo académico, administración, gestión y políticas. La calidad vendrá de todos estos elementos trabajando juntos. Por suerte, hay una cantidad increíble de conocimiento disponible en la red. Hay organizaciones dedicadas a establecer estándares de calidad, proporcionar desarrollo profesional y compartir recursos, por lo que quienes comienzan en este camino ahora tienen dirección y directrices sólidas a seguir.

    Es con este espíritu que en el BID hemos construido la iniciativa #movingonline  #movingonline BID. Ella que entendemos que en este momento, la mayoría de instituciones tendrá que definir e implementar su propio MVP basado en su contexto, y sobre todo, asegurarse de que muestran atención a sus estudiantes en una situación tan difícil. La iniciativa presenta infografías que resumen los contenidos más importantes en las áreas de configuración del entorno virtual, de preparación de profesores y de comunicación con los estudiantes. Como parte de #movingonline, también ofrecemos varios cursos que cubren el diseño instruccional y la pedagogía del aprendizaje en línea. Queremos ponernos a su disposición para ayudarles durante este camino. Así mismo, también estamos proporcionando asesoramiento para proyectos de largo plazo, cuando los diversos componentes de su sistema de aprendizaje en línea maduren y respondan a las expectativas de la formación de calidad que esperan su alumnado.